enero 15, 2026

completamente colgado

Cuando me fui del mundo debía tener 9 años. Lo siento. Desde entonces habito detrás de mi cuerpo, un poco a la izquierda, y algo más por encima de mi cabeza; llevo ahí demasiado tiempo... Flotando.

Parece ser que volé por la ventana con una 9 mm en la puta cabeza. Ahora, filósofos marginales hablan de magia, la invocan como herramienta de cambios profundos. ¿Vas a sacar la cabeza de tu culo alguna vez? Porque ni durante esa caída inapelable puedes hacerlo. 

Piensa un momento, joder. Cuando caigas por la ventana o tu corazón falle no sonará ninguna buena canción. Tendrás que caminar mucho, no olvidar que no puedes ser consciente de que es un juego o perderás el juego, caminar al otro lado, cerca de multitud de tormentas violáceas, y buscar esa canción. Déjala sonar y déjate disolver a través de cada poro; pliegues en la piel como SALIDA DE EMERGENCIAS. Eres un montón de puntos efervescentes que recuerdan la carne. Ya no. Eres. 

[con todas estas páginas]

Suena una canción sólo dentro de mi cabeza: Kafka y Lovecraft lo saben..., las bombas estallan, hay que preparar un té. Cuando nos declares la guerra mundial otra vez no dejaremos de ir a nadar. Hay un pantano cerca, pero no queda una orquídea en él que lo nutra de leyendas, significado y motivos. Ya no quedan orquídeas en ningún lugar peligroso del planeta. La exploración perdió todo su sentido.

[en mi palacio de papel/ se está bien aquí/ se está bien]

Llevo tanto tiempo colgado que la cordura no sé gestionarla. Es un caballo muerto y destripado en el andén de una carretera cualquiera, me pongo el chaleco reflectante y le rezo. Ojalá vuelvas para abrazarnos. La escena es sajada cuando irrumpen unas luces azul-vigilante. 

[pasa otra vez, te tiemblan las manos]

Ella siempre se preocupó. La otra caminaba rápido y bailaba, ambas cosas para combatir el frío. La primus inter pares camina sola hacia su abismo laboral. Yo, que vine a aprender sobre alquimia y arcanos mayores, yo, que vine para asesinar a cuatro hombres terminé jugándomela entre los brotes y las obligaciones porque creí que podría ayudar. Ser necesario y justificar lo sangrado. 

[una gruta por tapiar, una alfombra de navajas, un solar... hambriento de trigo]

Mi cabeza se compone de un montón de mujeres a las que no supe amar. S se acomoda en el desierto y dibuja arabescos en la arena para mí, me acoge entre sus piernas, y me explica las dos líneas con las que se escribe el árabe: Hasha, dice. Y señala el arabesco. 

[mi cabeza es el balcón de un lupanar]

Tengo un contra-picado azul que me sube por la barba y muestra cada una de mis ideas apagadas. Nunca creí en este tipo de mierdas y ahora soy un anarco-mago; giro bruscamente en el salón a las tres de la mañana, el torso desnudo y lleno de símbolos mágico impregnados con ceniza y sangre. Arrugo unos papeles azul-Industria que sirven como ancla, hacemos toda esta locura, todo este desastre inexplicable para poder volver a llevar una vida medio normal e incluso decente. 

Ojalá las balas que disparan mis dedos acertaran en la cabeza de CEOs y fascistas. 

Las frases entre llaves pertenecientes a canciones de Nacho Vegas, Viva Suecia y Marea. Ellos no tienen porqué saberlo.  

 

 

 

 

 

 

enero 12, 2026

PRESAGIO DE UNA GUERRA SIN JAZZ

Seguimos el correteo de un niño; es demasiado pequeño para ir solo. El asfalto se escama formando un montón de grumos con los que resbalar. El niño sale de plano, nos quedamos con un lento zoom in que nos acerca a un embrión de gorrión que palpita a punto de morir. Carne breve..., caliente, pero insuficiente. 

A la altura de la segunda ventana blanca avanzamos por encima del vallado tiroteado y por encima de varios cuerpos sin vida, sin cara, sin afiliación política, y por una vez, sin opinión resolutiva en redes sociales. Un móvil estrellado a unos metros aún muestra la ventana abierta de inicio de sesión de twitter, alguien cerró la sesión antes de los disparos. Nunca habrá registro oficial de estos hechos.

Hay una señal de STOP que ha recibido tiros, golpes, un impacto de una moto encabritada y un cóctel molotov. Sigue de pie. Unas nubes que prometen lluvia negra y tóxica pasan por detrás de la señal de STOP desde la perspectiva de unos cubos de basura. 

La perspectiva del objeto inanimado, pasaron de herramientas a testimonios arqueológicos en tan sólo dos años. La intimidad de la chatarra y la basura de guerra.

Hagan el amor y practiquen el canibalismo ahora que pueden, después no habrá con quién.   

La cura narrativa

¿Cómo se consigue que te den el alta médica en un manicomio? La medicina farmacológica ha avanzado tanto que han creado una pastillita adec...