octubre 27, 2026

SMITH DICE, vol 3

Sweet dreams (are made of this): lo primero que hago es despertarme tras una horrible pesadilla, Aiko vigila por mí y llevo acariciando su lomo suave y negro unos instantes, estaba acariciando a la gata antes de despertar. Aiko, la gata negra de ojos verdes, lo sabe todo. Todo el conocimiento humano y animal está ahí dentro. Es su familiar. Smith es una meiga y Aiko su familiar: esa gata es como La Biblioteca de Alejandría. El eterno retorno y aún no me he incorporado en la cama tras la pesadilla. Smith ni se ha enterado, duerme a mi lado. Me viene una única frase que refiera al mal sueño: “la redonda, y lloverán cenizas.” La anoto en una libreta. Smith se acomoda en mí. Eso me gusta. Me gustará hasta demasiado tiempo después. Hacíamos magia juntos. Siempre estábamos juntos y la veo en delirios y a través del tiempo [nunca ha habido distancia física, plegamos el espacio para ello] encarnada en otras personas. Bien, amigo. Parece que estamos obsesionados con la jodida Smith. Si no he visto su cara y sólo la vi de espaldas, no sé por qué lo dí por sentado. Ella, Smith, opera una cámara mientras se graba ese clip de rap en Santa Cruz, la marea estaba baja y el castillo se elevaba sobre la arena salpicada de algas, una arena reluctante y encharcada. Ese tipo de cosas, neno. 2023, y mira que me dije que perfil bajo.

La he visto en gestos de asentimientos: Viennalien. La he visto en acentos y ademanes: Aita. La he visto calma con el sol del atardecer en las pestañas, esas pestañas que parecen recortadas porque son asimétricas y agudas. Son una cuchilla negra para la paz difíciles de fotografiar tal y como las ves. No me mires raro, lo mismo le pasa a la luna.

Ya sabéis. Smith. 

Me interrogo sobre qué quiero con esto. ¿Sacar otra estúpida novela de amor y la fragmentación de la memoria que a las primeras de cambio se transforma en una confesión y crítica al propio acto de escribir? ¿En serio? Smith no querría eso, chaval. Me interrogo y me pregunto sobre qué quiero en realidad. Quién coño está tirando de este carro. ¿Quiero que la verdadera Smith la lea y entienda y comprenda y sonría muy fuerte mostrando orgullo y me llevase, con todas las mentiras que ha creado mi mente (o no) siendo ciertas, a un paraíso anarco-primitivista con pocos libros pero muy buenos? ¿Sabéis ese tipo de deseo de gloria que se experimenta como un ojalá cuando escribes? Seguro que sí, en Españita escribe todo el mundo. Pues la gloria que persigue este acto de creación literaria no es otro que abrazarla (es mi enfermedad, lo sé), ¿pero y si en lugar sacar mierda chunga de la memoria (propia o colectiva) cristalizas cosas amables? ¿Y si cuando escribo sobre ella, ella se siente abrazada y contenta y azul cielo despejado de invierno y todas esas cosas bonitas pero no sabe el porqué como cuando estaba conmigo y sentía cosas horribles y no sabía el porqué tampoco?

Quince millones de gotas pueden crear una ola que haga pupa, pero que a la vez te salve de morir ahogada arrastrándote hasta la orilla, Smith. Dueles, niña loba. ¿Os he contado la historia de la niña loba? ¿De cómo nos conocimos en el recreo? ¿De lo poco que duró? A Smith se la conté, ella sabe. Se la conté porque se parecía a la niña loba, sonreíamos bajo el sol del recreo y nos reconocíamos como miembros del mismo clan de licántropos. Fue en párvulos o primero de EGB. Fue porque ella estaba sola y marginada sin amigos por el vello de sus brazos, lo que era, según mi-yo de niño, una prueba clara de que Caminando Entre Lobos no mentía y de que éramos un hombre y una mujer lobo. Estaba claro por nuestro exceso de vello corporal; además de mi entrecejo poblado y sus patillas. Era preciosa la niña loba cuando sonreía bajo el sol. Desde que conocí a Smith y le conté aquel recuerdo de mi infancia la niña loba tiene su cara. Ya no se parecen, son la misma persona en esta raíz radial y quebradiza que llamamos memoria mi terapeuta y yo.

Smith siempre me regala cosas, a veces minas antipersona al yo del futuro, a veces formas de conseguir o directamente cosas bonitas. Una cosa y la otra desvirtúan el tema principal de esta narración: lo que dice Smith. Yo me encierro voluntariamente en el psiquiátrico porque veo cosas. Ya estoy viejo para ser Jesucristo, no sé si me explico. Veo cosas y quiero cuidar de mi familia: Smith y Aiko.

Smith dice que sí, que echa en falta la familia, dice “la” y no “mi” y rompe a llorar. Se lo permite. Pocas veces más lo hará delante de nadie. Pero ya no estamos en su cama esa noche al principio de todo, ahora vamos en el bus de camino a urgencias porque ¿me falta fe? Puto loco. Oza allá que voy, el mago de Oza ¡y a bailar! Vuelvo a casa de la tita. No a la mía, la mía es Smith. Ella es casa-barrio-y-patria para este pobre loco que llora con su compañera con la que está siempre. Siempre están juntos, dirían desde afuera de ellos algún pasajero del bus. Se miran y lloran despidiéndose claramente, él lleva una mochila, ella también. Es la línea que va al hospital y nadie puede deducir nada salvo que son casa el uno para el otro y pueden dejar de serlo porque hospitales. No es un momento bonito pero van juntos y parecen amor.

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nos acompaña el daño que recibimos de pequeños y poco más. nos tratan de un delirio compactado en diferentes pareceres, escucho en el mapa de canciones la verdadera razón de todo. nunca pude apartar la mirada de ella. nunca. porque no sabía (dentro muy adentro) qué le hacía su padre. ella creció lejos de ese horror que me tuve que tanquear de enano. mi tata se la llevó lejos, a su tierra, para que pudiera ser sin ser abusada. nos acompaña el reflejo de vómito por cepillo de dientes y la hiper-vigilancia. es un canteo. 

órdenes son órdenes, ¿es esto el futuro que le espera al niño guapo? 

arder en el infierno del recuerdo total..., no quise seguir, pero. ira contra los cerdos que no se preocupan de otra cosa que de ganar. ira contra los vampiros. 

Sí, matar vampiros. ojalá. 

octubre 25, 2026

eL GRANO DE MAÍZ EN LA HEZ

Las palabras no crecen en los árboles, no me refiero a las que están dichas en público o escritas en un libro o palpitando en el aire camino de  un auditorio, no. Me refiero a las que están por llegar, ¿de dónde salen? Salen  del mismo saco de mierda todas, un detritus colectivo que se genera desde la sociedad o la inmensa tribu. Cada autor canaliza la podredumbre, algunos seleccionan, cortan y pegan, mutilan, añaden podredumbre propia, en un intento inútil de firmar, porque todo el material lo emite la sociedad o la inmensa tribu. La mente lúcida es capaz de ver qué historias quiere contarse la sociedad a sí misma. ¿Habéis visualizado la tormenta de mierda sobre nuestras cabezas? Es la cultura occidental deglutida y defecada una y otra y otra y otra (y cada vez más veces) y otra putísima vez desde hace siglos. El ocultismo no es más que un grano de maíz en la hez, no se puede digerir, el ocultismo se ha saltado la integradora digestión quedando como un pedazo de conocimiento puro y certero.

 

de (La ciencia Kteis: Un huevo dorado para ti], en construcción.  


octubre 19, 2026

democracy is coming from

 (Madriz)

A Profeta se le mete en la cabeza extender una inmensa red entre todos los parques de Madriz, a través de cuervos que nunca llegan y tambores que no se escuchan de tan lejos. Sincronizar gestos mágicos como la danza colectiva: esta puede llegar a detener el tiempo. Tambores que empujan al trance, delirios compartidos que rasgan el tejido de la realidad ocupando su sitio. OVNIS que vienen a ver el porqué de tanto brillo. Sincronizar y dar un orden al pulso mágico contra la realidad vigente. Un hachazo a la cultura. Si el oído está dispuesto al hechizo el Magus puede hablar: no es una manada lo que retumba, es un coro.

octubre 17, 2026

más Silvia y menos infiltraditos

¿QUÉ PASARÍA SI FUERA UN PARANOICO? núm.3

EN CONTRA DE LA MAGIA

Magick, brujas, Wicca, rituales en medio del bosque, Thelema, Luciferismo, tarot y Jung; el psicoanálisis de copypaste, ando muy metido en estas mierdas, en serio, me he creído Aliester Crowley, Hermes Trimegisto, me he sabido padre del puto Khibalion, fundador del Pájaro Azul y contenedor del saber primordial del SOLVE ET COAGULA, alquimista, mago y poeta loco y filósofo guerrero. Yo he visto hordas. Creédme cuando digo que he estado muy metido en toda esta mierda del neo-paganimso ecléctico punk.

Os hablo a vosotros, creyentes. ¿Alguien, entre vuestras filas, sabe qué es el sesgo de confirmación? ¿Sí? ¿No? Focus on wheels "porque se vienen curvas" (que cantó la gata). Muy poco de este tipo de expresiones literarias tienen mi respeto ¿Códigos de barras para un grimorio? ¿Códigos de barras para los hechizos [en realidad eran textos sobrantes de From Hell] de Alan Moore? ¿Códigos de barras, eh, gente de La Felguera, gente de Aurora Dorada? ¿En serio? ¿Es que nadie lo ve?

Sacar a la luz lo oculto merma enormemente su fuerza. Alimentar el sesgo de confirmación + alimentar el sesgo de consenso = convertir a la gente más brillante y con más voluntad de cambio en "borregos de delirio" [Anier].

Tenemos a un montón de gente rezando por un libro, para que el cosmos les traiga un libro porque quieren un libro. Ninguno de estos se acerca a la biblioteca a por el libro, ninguno. Están rezando en su altar improvisado por un montón de palabras que podrían conseguir con el carné de biblioteca de su barrio. La cosa está fea e inmovilizada. MAGIA y OCULTISMO a la vista de todos en una lista de reproducción de YouTube de nombre "La verdad oculta", ¿venís? Es la verdad que os han ocultado, hemos hecho una lista de 7 vídeos de menos de veinte minutos cada uno en los que exploramos lo oculto, pero no sólo lo oculto, sino la VERDAD OCULTA, pasad y mirad porque es LA VERDAD, niñes, con esto ya podréis controlar vuestra realidad como si fuerais Dioses ¿Y qué problema hay? ¿No queréis ser Dioses? Todo solucionado, proyéctalo y sucederá. Si no es que no has tenido suficiente fe, ¿se trataba sólo de eso? ¿De fe? La revista de Harry Potter decía más o menos lo mismo, pero todo el mundo sabía que era ficción, y por lo tanto no inmovilizaba a la gente con voluntad de cambio. Lo que quiero decir es que las sociedades matriarcales a las que se adjudicaba el san benito de brujas o amantes del Diablo en cuanto rascas un poquito sólo encuentras apoyo mutuo y conocimiento del medio natural como fuente de recetas para el dolor de estómago (por decir algo). En el caso, por ejemplo, de las brujas de zugarramendi encontramos una sociedad matriarcal y horizontal de corte cuasi-marxista en cuanto al reparto de tareas y bienes. Es fácil quedarse con la versión mágica de los hechos, la excusa del censor o el Torquemada de turno que aludían al contacto con el demonio o lo mágico o lo herético para poder barrer de en medio sociedades horizontales en las que el peso de la palabra de las mujeres o bien era el mismo o más potente que el de los hombres. Y, un hombre del buen Dios, no podía permitir eso. Así que hoguera.

Resumiendo: más Silvia Federicci y menos La Felguera. No sois magos, no lo intentéis. Id al sindicato o a la biblioteca. Rezar demasiado quita tiempo de hacer las cosas.



 

octubre 15, 2026

lo que traemos detrás

 

La ira nos acompaña. Suenan campanas de catedrales ardiendo. La ira del fuego nos ilumina, fogatas improvisadas en parques cuando no hay playas. Los hijos de Ayuso se la preparan bien gorda, rituales secretos subvencionados como obras de arte callejero, exposición maldita que enferma a quien no lo sabe. La ira nos enseña. Nos muestra un camino de herramientas alzadas contra la policía, somos más, siempre fue así. La ira nos reconforta en la sala ASTRALES mientras danzamos lo que queda de sesión. Cacareamos para señalar objetivos, capullo (no estamos celebrando ahora). Cacareamos y estrellamos puños y palmas, los contrarios, lo cóncavo y lo convexo trabajando con un mismo fin. La ira de la serpiente y el alzamiento de la espada. Vienen tiempos serios, pero luego: el amor.

octubre 09, 2026

Smith dice (parte II)

ACTO II


Smith ha dejado estrías, lascas, arañazos en una de las piezas de ajedrez de la reina negra del club de juegos al que acudo: son unas heridas que sólo yo puedo reconocer porque, en parte, las provoqué.


Es el único bar de sólo-pepsi de todo el barrio y lo conozco desde que vivo aquí (más de 8 años), os cuento esto porque cuando Smith me dice que tiene una hora o así para tomar café y que quedemos en La Oficina no puedo recordarlo y tampoco consigo ubicarlo. Me es familiar, pero en esencia no sé de qué me está hablando. Tengo que fumar menos, tengo que fumar menos, tengo que fumar menos porros, joder. Estoy bloqueado, en blanco. Ella me da una dirección, un cruce de calles y le digo (le miento) que ya lo tengo, que voy para allá. Me termino el café frío, me calzo las zapatillas grises con diseño troquelado (este diseño va a traer cola, aviso) y salgo con una estúpida sonrisa como de domingo. Llevo la cazadora de camuflaje y vaqueros amplios, llevo bastante acojone dentro del cuerpo mientras bajo las escaleras. Fuera, el día a penas es un boceto. Sólo estoy yo haciendo avanzar un plano subjetivo hacia la oficina, la cámara está amortiguada por unas rodillas que hacen lo que pueden, decido en ese momento que tengo que cuidar de mis rodillas y sigo y encuadro el mundo mientras camino. En los cascos suenan Nacho Vegas y Hora Zulú alternamente. Sólo estoy yo avanzando. Fast-forward y ya estamos tomando café y todo es farragoso. Qué bien. Estoy, y sé que se me nota, tenso: la lengua en la boca se traba, no vocalizo bien, me agobio, ¿cómo me puede estar pasando esto de nuevo? Me digo una y otra vez tras cada cagada. Ella parece que lo pasa hasta bien, hija-de-puta-con-suerte, pienso. En un momento decide ir al baño y se da la vuelta y hace eso de caminar a cámara lenta. Eso que hacen las meigas cuando quieren dejarse mirar con mucho más detalle, lo de caminar a cámara lenta, digo. Cuando vuelve le explico cómo se había plegado el vestido que lleva por encima del pantalón a su perfecto culo, cómo me hipnotizó ese momento y cómo disfruté cada micra de segundo hasta casi eternizar esos 8 pasos que la separaban del servicio. ¿Me has contado los pasos?, dice. Tienes buen culo, le digo. Gracias, dice, parece extrañada: no es un vestido, es una camisa, me aclara haciendo un gesto de ¿eres tonto o qué? Así que tiro de vocecillas cómicas ¿Os conté que Smith tuvo su época de squatter y klown en Londres? Pues también tiene buen gusto para las vocecillas cómicas: se ríe y saca sus propias vocecillas cómicas. La cosa se relaja. Ya tenemos un asidero: somos dos tontos muy tontos. Está guapa-la-cabrona cuando se ríe. No sé en ese instante qué es, la honestidad. Una cosa sobre Smith: es seria, de cojones. Si consigues que te siga en un chiste o celebrarlo con risas y ¿guiña ambos ojos cuándo se ríe?, me cago en mi puta vida, pienso. Pues eso, si Smith te sigue haciendo chistes siéntete halagado, insignificante humano. Ella ríe de frente, no lo fuerza y yo: Uy, ¿esto es oxitocina (OT) en mi cerebro dejando rastros por los que poder evitar los puentes bombardeados y seguir avanzando? Sí, pues así de bonito se ríe.


Me crezco y voy sacando mis credenciales, pero a Smith se la sudan bastante. Esta tía no tiene ni una micra de fascinación por la cultura pop, es la anti-groupie total que te puede soltar un puñetazo de realidad que diga: 'que te jodan, todo lo tuyo es accesorio. Yo trabajo en el mundo real'. La cosa vuelve a tierra de nadie, además, sabe que soy un pringao por tirarme el pisto, a tierra de sendos cruces de brazos y resoplidos. Una tos seca. Si el emperador bosteza otra vez esta ópera está muerta.


El vestido-camisa va y viene mientras Smith se aleja con pasos cortos. Fast-forward, la mezcla de cafeína y hachís hace que la cosa vaya a saltos. Estamos ya en la calle y nos vamos a despedir (creo que es un hasta nunca), pero Smith me dice que ¿nos volvemos a ver, no? Nos besamos en las mejillas para el hasta luego, ambos con extrañeza.


[también estaba en Órgiva justo cuando apareció un imán y su mano derecha aproximándose a aquel bar-hostal de paso y desayunos el primer día de ramadám de 2023. Estaba allí].


Smith lleva su bubú azul con arabescos blanco hueso y baila con una música que sólo suena en su cabeza. Smith dice que lo hace para no morir de frío. La cocina helada de su casa en el norte o el desierto del Sáhara con algo de ritmo y melodía casi improvisados: todo dentro de su cabeza, para que baile y para que no muera de frío.


A estas alturas me siento tan ridículo. Todo el mundo está de acuerdo en que persiga cerrar ese círculo menos la propia Smith. Una de las últimas veces que la vi estaba pintando dunas y palmeras de un oasis con plantillas en el largo, larguísimo pasillo de su casa en el norte. No sé qué echo en falta de ella, de ella conmigo, de estar siempre juntos. De hacer el amor y posar la mano en su pecho y confesar que es casa. Es más que familia, amante y casa. Es lo que nunca creí merecer, Smith es magia. Fluye y se vienen turbulencias: una tormenta que aclara el aire, un caos necesario para despertar de un estúpido sueño que no era el mío sobre mí mismo sino el sueño de todos ellos sobre quién o qué soy. Sobre cuántos somos aquí dentro y de lo mal que lo hacemos. Smith quiere que sea su familia, este tío roto, este loco y torpe hijo de puta; Smith quiere que hagamos un bebé. Lo pide una de cada dos mañanas, hacemos el amor: estamos en casa, somos familia, siempre estamos juntos. En ocasiones hay que cocinar y fregar los platos y limpiar e ir a la lavandería a lavar ropa y leer un rato. Smith sabe comunicarse con los animales y dice que su gata Aiko posee el conocimiento universal que le falta al ser humano, pero que no puede comunicarlo. Aiko simplemente está ahí a lo suyo, si hace falta se esconde, si hace falta nos cuida y si no hace falta simplemente está ahí a lo suyo.


Smith dice que los anarquistas serios beben agua del grifo, que al capitalismo-salvaje le gusta el plástico. Que dice capitalismo-salvaje como metáfora de los señores gordos y capitalistas con sombrero de copa y monóculo [parece que esté describiendo a la mascota del Monopoly pero me temo que no le falta razón en este punto] que son, a su vez, una metáfora de los poderes que mueven la rueda dentada que nos aplasta. Smith dice que vivimos en un caleidoscopio de metáforas rotas. ¿Lo dijo?


Hablamos de literatura y me dice que no, que no le gusta la literatura. Smith dice que no. Que escribía pero que dejó de hacerlo en cuanto comenzó a hacer cosas útiles y dejó de aburrirse. Smith dice que escribir es de pijos aburridos. Pero cuando me mudo a su casa me doy cuenta de que siempre está leyendo, devora los libros, los pone a parir o no, pero los devora. Saco libros de la biblioteca y Smith los lee antes que yo. Y yo, mira ésta, a la que no le gusta la literatura. Sonrío porque está leyendo Las ratas y hace un mohín de aprobación, lleva una gafas de lectura que le ¿ratonizan? la cara. Todo está bien porque siempre estamos juntos.


Amanecemos en casa. Su culo está acomodando contra mi polla. Se vienen las curvas mañanera, pero esta vez Smith me dice: hazme un bebé, dice. Y yo estoy de acuerdo en una forma preclara, diáfana, aplastante. Sí. Hacemos el amor, ella impone un ritmo más cercano al quickly de los viejos marineros del Pay-Pay pidiendo, obviamente, que la preñe. Rápido que hay que hacer el desayuno, pienso. ¿No vamos un poco rápido? Parece que es necesario. Vamos a ir a Grecia juntos, los tres, vamos a ir al templo de Zeus y al monte Olimpo; a subirlo a pie. Quiero llevar a mi familia hasta el origen de la cultura nemea. No le digo eso al respecto. Por eso ahora-entonces sigo penando el pecado de no hablar. 2023. No está siendo el mejor año de mi vida, espero que ella esté mejor. He intentado sanar mi rastro de culpa, de inevitable culpa por mi deformación emotiva. ¿Qué diría ella ahora sobre esto que hago? Smith dice que las novelas de amor de gente que sí existen son ridículas, yo digo que ya veremos, Smith dice que el J. de Los Planetas merece ser condenado al ostracismo por misógino. Yo digo que cualquiera se cree su rollo rodeado de groupies. Le digo que el capitalismo ni se crea ni se destruye: se ignora o se resetea. Lo ignoramos todos y se resetea, parece, él sólo. Es una maquinaria perfectamente engrasada. Desde hace demasiado.


Smith baila en medio de la cocina una música que sólo suena en su cabeza. Su cara es de éxtasis danzón, Smith sonríe hacia dentro mientras baila en la melodía de una música que sólo suena en su cabeza, lo hace para quitarse el frío. Smith baila para quitarse el frío y termina por entrar en calor y va provocando pequeños incendios en mi sien del lado de la memoria. El primer hogar de la historia albergó fuego: era para eso, para contener el calor, para concentrar la luz. El primer hogar de la historia se hizo para contener el regalo de Prometeo. Una ignición en la mente de los seres llamados humanos que nos dijo: ¿Y bien? Que nos dijo: ¿Y ahora qué? No se nos ha dado muy bien aquello de los hogares y las familias desde entonces, no demasiado; nihilista otra vez, es verdad.


Smith baila en medio de la cocina sonriente y entregada, yo transciendo y sé que voy a necesitar un bloc de notas cerca. No amas a alguien por su apariencia, su vestimenta o sus lujos, sino porque canta una canción que sólo tú puedes escuchar, dice el meme que dijo Óscar Wild, pero no me creo esa autoría de la frase: Fluxus, jodiendo como siempre.


Smith es una yonqui de los viajes, adicta al desierto, completamente enganchada a la furgoneta: fernweh, una nómada. Para alcanzar el tiyoweh no puede estarse quieta, le enferma el asfalto. Smith prefiere el Sáhara o Argelia a Tailandia, considera una horterada ir a Tailandia. Smith me cuenta que había como tres géneros en Tailandia, pero que la demanda del turismo sexual del blanquito-reprimido con dólares implantó y propagó dos géneros más, por lo que en Tailandia, ahora, hay como cinco géneros sexuales. ¿Como las Lady Boys?, le digo. Me dice que ese término es un invento yanqui para el porno, que qué cojones he estado viendo en internet. Le digo que un poco de casi todo, pero que todo legal. Mucha edición promocional gratis que da para... Me dice que no quiere saberlo, que de acuerdo, pero que soy un cochino. Le digo que puede, pero que prefiero el término cochinote (que me descubrió Palencia para referirse a Henry Miller en una llamada telefónica).


Mis amigos en plástico azul, es mi muro y somos menos de 150. Posteo todo en público, todos los tipo de interacción están permitidas. Todos hemos visto la red social de fincher y aquí estamos, llenando contenidos el sitio de zuckerberg, trabajando para el enano mental con cara de lelo y pelo rizado. Estoy mirando mi muro, haciendo scroll, padeciendo el algoritmo de facebook en forma forma de publicidad maliciosa, están los de siempre: incansables, todo el día enchufados a esta mierda. Son mis amigos en plástico azul y casi todos molan un quintal. Son peña rápida, son carne de foro literario e irc, somos la vieja guarda, supervivientes en internet desde antes del 2k. Hay algunos avatares entre mis amigos de entre mis amigos de facebook que son más viejos que youtube, hay un eco de nosebundo(s) que hablaba sobre nietzsche en los comentarios de un fotolog. Hay un millón de líneas del messenger de hotmail en la cabeza de esta gente. Me levanto temprano y enciendo el ordenador, ya casi me he tragado un burn de medio litro y me estoy liando un peta. Soy un cáncer en el mundo, he venido a hacer daño. Así que conecto.

 

SMITH DICE, vol 3

Sweet dreams (are made of this): lo primero que hago es despertarme tras una horrible pesadilla, Aiko vigila por mí y llevo acariciando su l...