(La
ciencia Kteis [un huevo dorado para ti])
-I-
Cada
vez que Profeta salía de un psiquiátrico lo hacía más convencido
de su beatitud. De la profunda santidad del sol y de la deuda que
tenía con los eclipses de luna, con la luna llena, con ella. Una
semana antes corría calle abajo intentando, a gritos, convencer a su
vecino J de que le diera la pistola de su padre muerto «¡La pistola
de tu padre!» Le gritó para que se diera cuenta de que el panadero
satánico le había engañado y quería matar a la Enana Marrón, su
pobre madre. Diez minutos antes subía la misma calle con todo el
peso del planeta sobre los hombros, era un mago espía de la era que
estaba por venir. Asustó a unos cuantos vecinos mientras buscaba al
panadero satánico portal-clave por portal-clave (hay números
mágicos en cada esquina del mundo). El mundo era un enorme
rompecabezas marroquí que tenía que resolver o mucha gente que
amaba iba a morir. Por eso tenía que esconderse. Tenía que
encontrar al Cordero (nombre mágico del panadero satánico) y tenía
que hacerlo antes de que llegaran los falsos médicos que iban a
ajusticiarlo en nombre del Dios hetero-patriarcal. Profeta intuía
esas balas benditas por el Dios cruel y masturbatorio de la
religión católica saliendo del cañón de una reglamentaria con
calibre de 9 mm PARABELLUM. Su abrigo Quechua no soportó la tensión
del momento (IV) y se descuartizó por la maltrecha cremallera.
Asustó a los viejos que vivían tras los portales-clave. Luego,
frente a la casa de su madre (y sin la pistola de su vecino muerto)
atemorizó a otro vecino con pintas de agente doble, de sicario
enviado por el Vaticano para detenerle. Sólo le señaló la cara
sosteniendo las llaves de la casa de su pobre madre, pero lo hizo
como si sostuviera un arma de filo letal. El sicario comprendió y
dio unos pasos atrás sin dejar de mirar la llave que sostenía
Profeta. Un psiquiatra que estuviera allí en ese momento diría que
ese caminar hacia atrás del vecino no ayudaba demasiado a la
situación de Profeta, pero esta no es una historia de locos sino de
cambios: ¿No lo hueles en el ambiente?
Una
vez, muchos años antes del incidente que dio con Profeta en el
psiquiátrico por tercera vez en su vida mortal, cuando aún no tenía
ese nombre mágico, estuvo jugando con hongos sagrados. La idea se la
dio el artista Marilyn Manson cuando declaró en una entrevista que
le gustaba tomar LSD a oscuras. Tenía un montón de hongos sagrados
y estaba cansado de tomarlos solo por la ciudad de Cádiz (se había
cansado de mirar con ojos de un dios menor la catedral, estaba harto
de ver el tiempo desplazarse por encima y entre los edificios, la
hierba de Plaza España brillando brumosa y verde y blanca y azul;
palpitando) así que se decidió a tomarlos a oscuras. Los tragó
mirando a los árboles del patio. Cuando vio cómo las hojas grises
desprendían cierta maldad violácea-vegetal y comenzaban a respirar
inflándose se fue a lo oscuro de su agujero. En la cama pensó que
no le estaba subiendo la droga sagrada. Pensó que era raro que le
doliera la cabeza de vaca izquierda, sobre todo cuando la derecha ni
siquiera la sentía. Se metió bajo las mantas y comenzó a caminar
por la magnífica Ciudadela en mármol blanco con remates azul añil,
había ostentosos jardines públicos con ánforas doradas que
refulgían bajo el sol. Caminó toda la noche y se dio cuenta de que
en la Ciudadela, aunque fuera de planta regular, era fácil entrar,
pero no tanto salir. Sus calles en damero actuaban como un efecto
óptico que te dejaban atrapado por siempre. No se podía salir de la
Ciudadela si se caminaba en línea recta, no se podía circundar, no
HABÍA salida posible de aquel maravilloso lugar, que por cierto sólo
habitaba él, un monstruo bicéfalo atrapado en un laberinto que
pronto consideró su hogar dentro de sí mismo. Un lugar al que
pertenecer, en el que no tenía ningún porqué para estar enfadado.
Un lugar mágico perdido en la memoria nemea. Cada vez que Profeta
salía de un psiquiátrico lo hacía más convencido de su beatitud.
-XVII-
(Ciudad
Dormitorio)
Bajó
al asfalto ardiente desde la ambulancia que le acercó a casa de su
pobre madre, se ajustó la mascarilla y llegó con lo que se fue, con
lo puesto. Abrió la puerta y saludó, Hola, madre, dijo. Su pobre
madre soltó un lamento, Ay, Dios mío ¿Cómo estás, mi niño? Creo
que he perdido peso, dijo Profeta, y se encaminó su antigua
habitación, conectó lo que quedaba de portátil a un TV
(había destrozado la pantalla del ordenador en su último ascenso) y
su madre detrás lamentándose, quejumbrosa como unos puntos
suspensivos... Profeta, con la mirada en otro tiempo (uno no tan
lejano) trabó la puerta con un par de maletas, y se libró de la
incomodidad que le producía la Enana Marrón (nombre mágico de su
pobre madre). Se puso a escribir sobre mujeres poderosas que no olían
a nada. Después de un buen rato fracasando llamó a su ex, una de
las 3 brujas del norte que lo acogieron, una de las 3 meigas
que le enseñaron sobre el oficio de la alquimia literaria. Fue un
proceso duro y extraño ya que las meigas ni siquiera sabían de su
naturaleza. La Monja Solitaria (Mónica aka Ripley) le habló en
ocasiones de Cagliostro, un mago que revolucionó toda Europa, estuvo
metido hasta las cejas en la revolución francesa. Engañó a ricos y
poderosos con fórmulas mágicas fraudulentas y fornicó con mujeres,
con casi todas las que pudo, a cambio de favores (supuestamente
mágicos) que sólo él poseía. Tienes que leer ese libro sobre
Cagliostro, el del tercer anaquel de la estantería del centro,
léelo, te vas a reír, es la ostia, insistió. Y otro día: tienes
que leerlo porque vas a querer ser como Cagliostro, ya eres, en
parte, como Cagliostro: un canalla, una farsa y con tu punto místico;
tienes que leerlo, R. Y, claro, R. abría el libro al azar —de
madrugada se sentaba en el suelo de Madre junto a la estantería, con
una teatralidad innecesaria— y leía esos pasajes aleatorios
sintiendo vergüenza de ver su cara en la cara de ese aficionado
de Cagliostro. El libro sobre Cagliostro de Iain Mc Calman, al igual
que la cábala, funcionaba como un mapa con niebla de guerra; hasta
que el evento no había sucedido no eran reconocibles las
advertencias en el texto. Un objeto de poder, sin duda. Una broma
cósmica, por supuesto. Un facepalm mágicko que estaba por
llegar, ya veremos.
Smith
conocía el idioma de los perros y los gatos, podía imponer formas a
las nubes e invocar al viento a su antojo. Cosas que disfrazaba de
lógica, casualidades románticas propias de estar enamorados y los
"que te calles, que no te flipes". Era puro punkrock, pero
con los instintos de supervivencia y las herramientas necesarias para
llevarlos a cabo dentro de la sociedad. Eso sí, estaba dispuesta a
darte un puñetazo de realidad para que dejases de flotar. Le decía
que el inglés, en cuanto a su forma [problablemente el contenido en
matices se vea afectado también], es un idioma pobre. Es
telegráfico. Insulso. Leer su literatura aunque esté traducida al
español es negarse la belleza de otras lenguas. Una pérdida de
tiempo para porreros atrapados en la adolescencia. Otra, añadía, y
se reía.
Nacieron
unos pollos tras un cristal enfrente nuestra durante nuestra segunda
cita, solían pasar ese tipo de cosas cuando Smith y R. iban por
ahí juntos. Y ya van dos meigas.
A.
fue exorcizada de pequeña. Su abuela, en conivencia con la madre.
Era una nena insoportable. Una mujer increíble, una trampa que no
estimaba "lo mejor" que Profeta se quedase con ella, pero
si lo hacía sería según su forma de ver el mundo. Tenía que
madurar y cuidarse, no fumar tanto, hacer más deporte y comer algo
más sano. Si se hubieran conocido con veinte, decía.
Profeta
reflexionaba sobre el hecho de que no todas las personas conocían ni
su poder ni su papel en un posible destino que estaba por llegar.
Pero él llegó a ese conocimiento oculto a través de la reiteración
en lo que los batas blancas llaman enfermedad. No era más que...
¿Hola, R? ¿Ya estás fuera? Ya te vale no haber tomado la
medicación, le soltó La Monja Solitaria a su ex pareja. Yo no tengo
la culpa, se excusó R, de que aquella psiquiatra pareciera una
enviada del Yunque... ¿Qué querías que hiciera? No quiso recetarme
el inyectable. Lo de siempre, R, tú tirando balones fuera. Y deja ya
de fliparte con el Yunque, el Yunque no sabe quién eres. Tumbaste un
foro literario de afines, ¿y? Que después llegó Anonymous y lo
tumbó otra vez, justo cuando parecía que se levantaban para
siempre..., yo no empecé, dijo Profeta ¡R! Elevó el tono
Mónica, Haz el favor de comportarte y dejar de hacernos sufrir a la
gente que te queremos, cabrón egoísta ¡Cagliostro, aficionado!
Dijo Profeta. Intentaba salvarse del chorreo-bronca con algo de
humor. Pero no le funcionó y La Monja Solitaria sigue hablando,
señalando todas las cagadas de Profeta, una tras otra. Hasta que
Profeta le dijo que si quería que le leyera algo que había escrito
para una de sus últimas novelas. Le dijo que lo había escrito a
mano en el psiquiátrico. Que fue divertido.
Le
leyó el texto:
"¿NOTA
APARTE DE TODO? Rau se lo cuenta a Mónica: Nosebundo es mi lado
paterno con toda su ira y su suspicacia; con todo su saberse un DIOS.
Un día padre se cargó 3 sacos de cemento a la espalda solo por
demostrar que podía hacerlo ¿A qué te refieres, Rau?, dice Mónica.
Pues a que ni siquiera le interesaba la pasta de la apuesta.
Sólo quería extinguir las voces de sus iguales; se impuso de una
manera estúpida, pero se impuso al final (cada saco de cemento
pesaba 50 kg). En otra ocasión cuando ya me tenía agarrado de la
nuca (para él eso era el cariño) me obligó a cambiar de acera
porque de frente venía otra pareja padre-hijo (ambos negros) y me
dijo, ante los grandes interrogantes que ondulaban sobre mi
cabeza, que lo hizo porque «tenía miedo»... «Tenía miedo»; el
mismo hombre que unos años antes se había cargado a la espalda 150
kg de cemento gris marengo ¿Era eso la paternidad? ¿Comenzar a
sentir mucho miedo?
No
lo creo.
Madre
es Alpaviese, Alpaviese es madre... Madre nos crió entre caramelos
pegajosos en los dedos y un aura de oscuridad que nos coronaba a
Hermana y a mí como príncipes de la pena: Ella era/es la Reina del
sumidero negro. Ese mismo por donde se escapa toda la alegría y el
brillo de esta patria en la que el sol se estrella (también rebota)
desde los cristales de sal hasta cegarnos: a Hermana y a mí y a
todos en la playa brumosa de agosto. Madre es la Diosa de la pena; te
da caramelos pegajosos para que te los enredes en el pelo. ¿FINAL DE
LA NOTA APARTE DE TODO?"
¿Y
bien? Pregunta Profeta. Es muy bueno, R sabes que lo es. Ahora llama
a Bizarro que se portó muy bien, acompañó a tu madre a
urgencias... Hazlo, R, no des de lado a la gente que se lo ha
currado. Sí, sí, ya pensaba, contestó Profeta. Hizo la llamada
pensando en todo lo que había visto en su última ascensión.
Escuchó la anécdota de Bizarro de cómo recuperó su móvil
(orgullo de barrio, le dijo). Pero había algo en todo aquello que no
le encajaba. Arrancó el portátil, lo había conectado con un HDMI a
uno de los TV que había acumulado su pobre madre, y mientras se
iniciaba el ordenador pensó en cuando era el hombre camino de la
gasolinera. El hombre de la gasolinera caminaba a las seis de la
mañana después de una noche de FESTEJOS con todas las brujas; salía
a por cigarrillos, lo iluminaba un letrero de neón parpadeante que
decía, en clave, que era él. Así le protegían y veneraban. Gestos
de profundo respeto entre los pocos extraños que se cruzaba. La luna
lo observaba todo. Se despedía de la luna, compraba cigarrillos
dorados (en honor a Apolo, su padre) e iba a recibir al bendito sol,
a que lo bañara en su luz sanadora. Mientras esto sucedía, el
amanecer, Profeta rapeaba con rabia. Coqueteaba con la idea de una
revolución sangrienta y masculina, llena de muertes, soñaba con un
ejército de 2.000 esquizofrénicos con radiales y bates de béisbol
y martillos para aplastar cráneos y desgarrar la piel. Una victoria
segura, pero pírrica. Profeta sudaba mientras elegía entre la
serpiente y la espada sin guardia.
-III-
ONCE
AÑOS ANTES, Profeta aún no había ascendido de la sima marina. Era
un ser sub-acuático que habitaba en la pena más profunda, al lado
del Leviatán, el demonio de las profundidades. Pero el destino es
una fuerza poderosa que juega con la Historia, su sombra más débil,
como un zahorí lo hace con su péndulo. Uno es el reflejo de la
forma de vibrar del otro, uno es una herramienta del otro. Y apareció
Mónica, la primus inter pares de las meigas ¿Alguna vez
habéis sentido a una persona como un tsunami de LUZ SANADORA? Eso
fue lo que intuyó/sintió Profeta cuando la gallega le envió un
correo a raíz de un relato que había colgado en un estúpido foro
de internet: SANACIÓN.
TODA
la planta de psiquiatría estaba pintada de azul cielo, como el
tirante del sujetador de Ana, la misma Ana que sabía tan poco de
la vida, pero eso ya le daba igual a Profeta porque Ana estaba
muerta; la rapera y la poeta no, la diosa nutridora, puede ¿Quién
sabe? Había agujeros en el techo, seguro que una ruta de entrada
para ejecutores, por si Profeta se descubría. Encadenado a la
habitación de aislamiento por positivo en COVID, medidas de
contención cautelares, posiblemente violento. Las medidas de
contención siempre son las mismas: correas en los brazos, en el
torso y en las piernas (Sus colores dicen, cállate, capullo: estos
ancaps de negro fasccio te va a ejecutar. No te muevas, dice
el sistema, no lo haré, pero tampoco voy a morir, piensa con orgullo
Profeta). Lo llamaría alucinaciones, pero él lo percibe como un
montón de visiones incómodas. No se refiere a los enfermeros que
acompañan a la psiquiatra (todos con traje NBQ) y que le inyectan
psicofármacos en el glúteo, en los hombros, y que si todo bien, que
son tal y cual. Que le van a hacer un análisis de sangre para ver si
se repite el positivo.
Fuera
un grupo de brujas apuestan sobre el diagnóstico del nuevo ingreso,
va ganando de largo la esquizofrenia. Dentro, el nuevo ingreso, está
teniendo visiones con Jesucristo, esto último muy loco. Eran planos
cinematográficos, la cámara montada en una grúa se acerca al
ejecutado, ¿se han equivocado de persona?, tiene un III encima de la
cabeza en el madero no lleva corona de espinas, se han equivocado.
Profeta delira con el gnosticismo, ellas quedaron fuera de la
persecución y el castigo, las seguidoras de María Magdalena, las
brujas, son las mujeres con poder que no huelen a nada, las de
siempre. Y mientras los enfermeros vuelven a entrar con sus trajes
NBQ a pincharle, Profeta comienza a deducir que esa naturaleza tan
narrativa, tan fácil de leer, parecía más un delirio que otra
cosa. No volvió a pensar en fracasos de hace 2.000 años. Mientras
el cóctel químico le tumbaba otra vez pensó que era el final de su
raza, que los locos estaban condenados a ser abandonados a su suerte
orgánica cuando las cosas se pusieran feas de verdad. Vivimos en un
mundo que se cae, se acaba un periodo, vivimos un apocalipsis tan
lento que no nos distrae de las pantallas azules. ¿Nuestro canto de
cisne como especie cabrá en un meme? Deberíamos dejar un testamento
en forma de GIF, sentimos haber destrozado todo alrededor. La idea de
Dios nos ha dejado más huérfanos que otra cosa. Somos estúpidos,
hemos creado un padre para que se ausente. Profeta acaba de plantear
un problema. Después el-cóctel-químico y se duerme.
Las
brujas ya no dicen nada. Van y vienen los pasos. Arriba y abajo.
EL
PRIMER CREYENTE EN LA NUEVA PALABRA fue el padre de Profeta. El Viejo
Oso (nombre mágico del padre de Profeta) lo descubrió en una sesión
de espiritismo, usando una ouija improvisada con las letras
recortadas en cartón bajo el cristal de una mesa camilla. El padre
fue el primer seguidor de la nueva palabra, una que aún no había
sido dictada, pero que sabía, era necesaria. Enseñó a Profeta los
pocos conocimientos mágicos que tenía, le enseñó las 4
constelaciones que conocía para que Profeta, entonces un niño
pequeño, supiera de su importancia. También trató de enseñarle
el oficio de zahorí. Y, entonces, cuando Profeta comenzaba a
dejar de ser un niño, el padre encarnó el rol que según los
espíritus NECESITABA el niño para SER: Profeta tenía que hundirse
como un guijarro en un lago de profunda pena. De dolor y sufrimiento.
Tenía que recibir golpes, al Viejo Oso le dolían más que al
pequeño, pero eran necesarios. Tenía que cuestionar toda autoridad
para que su palabra creciera fuera de los patrones de pensamiento
convencionales, tenía que padecer acoso; eso era bueno. También le
privó de los libros para que los libros salieran a su encuentro. Le
privó de las buenas palabras para que las buscara dentro de sí
mismo. Lo único que deseaba el Viejo Oso era verlo ascender. Nunca
llegó a ver este deseo cumplido. Creyó que estaría más cerca
cuando el niño Profeta escribió su primera palabra: S-o-L.
(Su
casa en el norte)
Una
CRISIS DE FE no se puede entender sin la fe. Sin lo irracional. Sin
lo mágico que llenaba antes Madriz. La magia y la enfermedad mental
se confunden la una con la otra tamizadas por los ojos de El Mago
y de El Loco; todo se rompe y se recompone demasiadas veces
como para no dejar un feo rastro en el hombre. Una CRISIS DE FE está
embutida con comida basura, inflamada por los vapores de la
combustión de un millar de porros, la enfermedad y el veneno en el
alma, el porno y la grasa y la falta de higiene y el licuarse
directamente desde por la mañana hasta la hora de ir a la cama. Una
CRISIS DE FE niega las posibilidades a Profeta (escondido en su casa
en el norte). Las posibilidades en forma de canciones que le
cuentan lo que no quiere oír ni el mago ni el hombre ni el loco.
Profeta está devorando hamburguesas mientras espera una señal, la
basura se acumula, qué más da a qué lado de la puerta lo hace.
Profeta reza por un guiño universal que lo lleve a la acción,
levanta la vista y los techos pintados siguen ahí como siempre.
Luego desafía al cosmos y se pone a escribir. Va a la cocina sólo a
por cafeína, pero allí el sol se arrastra por el suelo hasta que lo
llega a tocar. Siente su calor.
Parece
comprender y se vuelve a su rincón insano de la casa a escribir.
La
primera vez que a Profeta le dieron LA PALMA CONTRA EL PUÑO fue en
Oza, una Unidad de Agudos, y fue Carlos quien se la dio, otro usuario
del centro. Profeta iba dando puños a todos los compañeros a modo
de saludo. Se paró frente a Carlos aka El Gordo de The Lost, el
hombre del código, el soñador del cosmos, y le ofreció el puño,
El Gordo de The Lost acogió su puño en la palma de la mano. Así
ninguno de los dos se hará daño, le dijo. Aquel tipo tenía buenas
frases. Llegó por primera vez, vio a Profeta y le soltó: Ey,
libre-pensador, dicen que hay salmones que después de desovar son
capaces de volver al mar. No parece gran cosa, pero ayuda mucho si es
tu primer día en un psiquiátrico. Pues fue el primero que le enseñó
un saludo sólo para locos. Así ninguno de los dos nos haremos daño.
El hombre del código te hablaba como si fuera tu HERMANO. Diez años
después en Madriz, los punkis neo-paganos se saludan de ese modo.
Siempre lo hacen así. Todos creen que lo han inventado ellos. Allí,
en Madriz, es donde más tiene. Donde más creyentes tiene La Diosa.
Ella se ha colado en cada cabeza y todos, sin excepción, creen que
la han creado, que la han soñado o imaginado o dibujado o intuido en
una tirada de Tarot o tatuado. Todos los locos han creado su
religión, le dice 77.7 a Profeta, durante medio segundo mira hacia
abajo, espera que Profeta entienda que todos los locos han creado su
propia religión y que todas son la misma. Imagina una enorme sala de
cine, una sala de aclimatación a la luz, a la verdad, la película
de la pantalla es la religión de La Diosa, cada experiencia con ella
atravesándolos es una religión de un loco. Bip bip mensaje
telepático enviado. Bip no entregado, ERROR. La serpiente.
El
Bip podría ser que la serpiente quiere asir la espada, enroscarse en
ella y ser uno para con la Opus Magnum [el amor será toda la
Ley], y así poder sajar el velo que no es más que su propia
realidad, la de ellos, la del 1 %, entre otros. La guerra lleva
siendo desde que somos. Entonces no sería una "o" el nexo
sino un símbolo tirado con terrible pulso de genio. ¿Es posible que
la cosa, la explicación última de qué está pasando vaya cambiando
según quién vaya al volante, Mago? Aquel Bip que le lanzó 77.7 a
Profeta era un engranaje importante en el rompecabezas. Los locos han
creado. Crean. Imponen su voluntad a la realidad. O puede que el Bip
no sea más que nuestra concepción del mundo usando a la serpiente
como marioneta que sostenga el filo que nos libere de su norma. A
partir de ahora los conformantes van a ser otros, y eso os marca como
insuficientemente creativos y marginados. El amor será toda la Ley,
y vosotros la habéis infringido con demasiado conocimiento y
demasiada saña. La Serpiente en perfecto círculo con La Espada.
(Madriz)
Saber
quién eres puede ser doloroso, cuando un psicótico se da cuenta de
quién es lo hace a través de los ojos de esa mujer que no debería
estar allí esa mañana de resaca. Están Profeta y Ada. Están
pedos de speed. Han desayunado para dejar de vibrar de ese modo, pero
no funciona y acaban en el yonqui-parque. Esa mujer parecía
copipasteada allí en medio. No era por la ropa, parecía que iba
camino de la oficina. Ni que estuviera mirando fijamente a un
escenario vacío. Ni que estuviera de pié en una zona donde todo el
mundo se sentaba. Simplemente no pertenecía a ese lugar, los
tambores comenzaron a sonar: tam tam tam a modo de presagio. Nadie lo
recuerda exactamente, pero alguien pidió un papel a alguien.
Entablaron una breve conversación. Es cuando Ada vuelca algo de
speed y comienza a hacer unos tiros. ¿Quieres? Le dice a la mujer
que no debería estar allí. Sí, claro, joder, hace siglos que no me
pongo, pero sí. Mi nombre es Salomé, dice. Luego baja la cabeza
mientras se aparta el pelo y se mete una de las rayas con un turulo
que hizo Profeta en modo support. Al final todos acaban con una raya
grumosa, gorda y larga. Gusanos de anfetamina que hurgan en sus
cerebros. Todo son resoplidos y carcajeos por la potencia del
material. Salomé dice sonriendo que si no saben quién puede tener.
Ada está a punto de soltar el nombre del electro-duende de las
palabras mágicas, pero Profeta la detiene con un gesto censor. Ada
continúa diciendo que no, que no sabe quién puede tener. Encadenado
al mismo parque unos veinte minutos después. Ada ya se ha largado.
Bueno, me voy, dice. Y se larga. La cosa va hacía adelante y hacía
atrás rápidamente, son saltos fraccionados de tiempo. Todo es
así con el insomnio + maldito speed de Lavapies. Están hablando de
ella, de qué quiere. Por lo visto quiere a un tipo, que por lo que
cuenta, no le hace caso, pero es su destino estar juntos. Por eso
ella no hace demasiado, el destino se encargará, dice, ¿tú no
crees en el destino? Los tambores que tocan los negros ya conviven
con las palabras en la cabeza de Profeta. Piensa en el trance que le
pueden provocar, en visiones, en el terror. Pero su atención recae
en Salomé que está haciendo movimientos antinaturales con las
muñecas. Levanta un poco los brazos, como si fuera a agarrar una
moto, y comienza a hacer esas torciones de muñeca que parecen de
todo menos improvisadas. Seguían un claro patrón. Y no para de
hacer esas señales. El trance. ¡Deja de hacer eso! Le grita
Profeta. ¡No! Contesta ella. ¿Qué es? ¿Para quién es?, la
violencia en Profeta se traduce en la forma enérgica que tiene en
quitarse las gafas, observa su entorno y decide cambiar de posición:
ahora la mira a ella y a la parte de parque a la que antes daba la
espalda. Salomé también se quita las gafas de sol (parece hacer un
claro gesto de “¡Quieto!” a alguien). Se miran como si fueran a
apuñalarse el uno al otro en un instante. Se miran y Profeta le
insiste en que conteste a sus preguntas. Ella le dice que es una cosa
del Cielo. Él le dice que una mierda, que de qué religión era. Que
no, grita Profeta . Un indigente que parece indio está rebuscando
entre unas prendas plegadas y mochilas. Profeta percibe un
enorme peligro, salta a ponerse de pie enfrente de Salomé y
grita: ¡Quietos! ¿Y ese pitbull? ¿De quién es ese pitbull que
corre? Salomé se gira hacia atrás, lo hace a cámara lenta, el
indigente que parece indio saca despacio la mano vacía del montón
de ropa y comienza a levantar la vista. Profeta se escabulle. Los
deja con la posibilidad de que un perro de presa esté loqueando por
allí a sus espaldas. Profeta se larga rápido. A mitad de camino se
gira y la mira. ¿Y el pitbull? Grita Salomé. En vuestras cabezas,
responde Profeta. Luego se toca el pecho en señal de respeto. Salomé
le grita: ¡Al fin demuestras de qué eres capaz! Y le sonríe.
Profeta vuelve a hacer ese gesto de respeto y sigue su camino.
Recuerda que llegando a casa del colega, pero no le contó nada, lo
tradujo en un atisbo de brote, fue lo poco que dijo. Se tomó unos
ansiolíticos y miró al techo que seguía allí una y otra vez.
IX
(Madriz)
No
queda ni una molécula de mal en esta costra de cemento que piso. Si
sale el sol me pongo contento si me pongo contento sale el sol, cosas
extrañas que parecen verdaderas. Le explico a la recolectora que
formulo, en matemáticas magick, poderosos hechizos. No somos (yo y
mis ellos) los primeros en transitar este camino, pero lo llevaremos
hasta el final del principio del empezar en media res; es lo que yo
llamo... Qué más dará lo que yo experimente, lo verdaderamente
capital es lo que traigo-encauzo. No son mis palabras, son las
nuestras... Una canción que reza al lado de un altar improvisado, la
guerra entre los parietales, la palma contra el puño... Todo eso le
cuento a la recolectora. La recolectora se ríe. Antes. Fracciona. El
tiempo. Con. Un. Mohín. Sonríe como un gato cae de pie. Le cuento
esto, se ríe, y el tiempo se queda enredado en la pista de baile del
parque. Está contento. Se retrasa. Husmea, el tiempo, en cada suela
de cada zapato de cada ser danzante. Ellos saben que hoy la policía
no va a venir. Es el momento en que el capitán sale a cenar y los
marineros... Es el momento en el que parece que el profesor de
Historia no llega y los alumnos... Es un festejo de la calma.
Recuerdo
que cuando dejé de mirar hacia dentro desaparecieron los abismos y
quedó el mundo, sin más. Lo disfruto. Y el tiempo enredado y
divertido pacta una pausa para nosotros, un iglú para que celebremos
dentro la esperanza de estar ahí mismo. El tiempo no se ha
ralentizado, ha decidido florecer en un parque de Lavapies junto a la
recolectora, a un montón de gente que vibra y a mí que tomo notas
para escribir esto. Es la colabo más tocha que he hecho. Aquí, en
un pequeño cristal que albergo en mi cerebro, están todos los seres
danzantes del parque.
La
canción, un disco de punk progresivo, me devuelve un merecido
abrazo. La canción me impulsa, la voz de Robe ya no está rota: Es.
Han
pasado veinte años, compañero. Hemos vencido. Está claro que hemos
vencido en algo porque estamos festejando. Siento una dicha de
intensidad Lo Necesario, siento al tiempo riendo detrás de la oreja,
no nos agrede, el tiempo, por una vez no nos AGREDE.
Todas
las nucas están sonriendo y me gusta. Todos los ojos mirando hacia
fuera y me gusta. El tiempo enredado en las palabras que estoy por
rescatar. No queda ni una molécula de mal en esta costra de cemento
que piso. Y, el tiempo enredado, corta ese hilo con el sufrimiento en
el que me perdí tanto tiempo. A + [SoL] = ?¿
DEFINICIONES
DE LO NECESARIO
Oh,
vamos, define locura. ¿Locura? Contesta Profeta, locura es que tu
abuela muerta te hable claramente desde una película surcoreana
sobre ciborgs de combate y psiquiátricos. Ada y 77.7 se ríen, 77.7
dice que sí que suena bastante loco. Como decíamos ayer, suelta
Profeta, en aquella peli, durante el clímax, la abuela muerta de la
prota le dice que no abrace la locura, que se desprenda de ella, que
siente que es culpa suya. No es la locura, le dice. Es cierto que la
locura me fascinó a través de la figura de mi abuela materna y
bueno es una coincidencia que ¡Guau! Es cierto. Y aquella película
parecía un recorrido íntimo por mi enfermedad mental, qué mejor
clímax que una advertencia tan loca. Qué más da, por aquel
entonces no tenía diagnóstico, pero sí la enfermedad. A eso me
refiero.
La
ira nos acompaña. Suenan campanas de catedrales ardiendo. La ira del
fuego nos ilumina, fogatas improvisadas en parques cuando no hay
playas. Los hijos de Ayuso se la preparan bien gorda, rituales
secretos subvencionados como obras de arte callejero, exposición
maldita que enferma a quien no lo sabe. La ira nos enseña. Nos
muestra un camino de herramientas alzadas contra la policía, somos
más, siempre fue así. La ira nos reconforta en la sala ASTRALES
mientras danzamos lo que queda de sesión. Cacareamos para señalar
objetivos, capullo (no estamos celebrando ahora). Cacareamos y
estrellamos puños y palmas, los contrarios, lo cóncavo y lo convexo
trabajando con un mismo fin. La ira de la serpiente y el alzamiento
de la espada. Vienen tiempos serios, pero luego: el amor.
Estamos
elaborando (una bruja (Soleil migrada) y yo) fórmulas para crear
pócimas de pensamiento. Ella parte el alma en dos: Spiritu y Animus.
Ello se divide por la mente, se esparce en pequeños contenedores, el
alma ya no es una fugitiva; está integrada en los libros de Nueva
Ciencia o Ciencia al Margen. Estamos creando el lenguaje de lo que
está por venir. En una rave me cuenta un chaval que el capitalismo
no ha satisfecho sus necesidades espirituales, luego danzamos un poco
más. Estamos creando un canal nuevo por el que transitará el
pensamiento: la realidad derramándose como un Dragón herido en el
costado que escupe sangre por la boca. La Realidad encauzada a través
de unas fórmulas mágickas que gritan a voz en cuello TODA la
verdad. Tenemos los dedos manchados de tiza y nos hemos negado a
consumir drogas para ello, sólo queremos ser puros.
Hay
que sumar el cuerpo. La ausencia, le explico con mi fórmula, es lo
que da la identidad, para estar vacíos hay que restar la esencia
de los cuerpos-contenedores del total y disfrutarse en el VACÍO como
si el prisma con el que veíamos el mundo estuviera hecho pedazos
frente a nuestros pies, la suela pisando al hijo del Dios
hetero-patriarcal. El mundo que planeo no me pertenece, sólo estoy
aquí para darle un empujoncito al resto (ahora suman) para que
confeccionen un nuevo círculo.
Cuantas
veces he sido vigilado por ojos de tinta, cuantas veces he recibido
una advertencia. Me gusta Madriz porque no es que me perdone, no es
que me sane de la enfermedad mental, lo que sucede es que mi locura
encaja perfectamente con los anhelos de las brujas mutantes. Esto es
una ola-Tsunami y no es que esté a punto de llegar, lo que pasa es
que lo está arrasando todo (hablamos del AMOR). Todas nuestras
Fórmulas & fórmulas comienzan por A (de amor) y continúan con
un + (se suma a lo que venga porque todo parte de A).
Para
construir es necesario destrozar a dentelladas todo lo que llevamos
dentro. No son abismos ni puentes bombardeados lo que queda sino
lagunas negras y heladas al pie de una enorme montaña habitada por
Crom... ¡No esperará de nosotros menos!
LOS
GATOS & LAS BRUJAS
Primero
llegaron los gatos. Después las brujas, recuerdo cuando RESOLVÍ el
criptograma Banksy (BANd of Kteis can See You), lo que se puede hacer
suele cultarse. Sólo mostramos nuestras carencias... lo peor de
nosotros. El poder hay que ocultarlo, pero yo soy un loco y puedo
decir casi cualquier cosa. Todo son guiños en el planeta Tierra, los
aliens ya no son necesarios, están, la madre nodriza y sus zánganos,
fuera de la FÓRMULA [unas pequeñas correcciones y se abre una
ventana de oportunidad para la nave nodriza y sus zánganos. Venga,
venid]. Lo magicko (magik por la magia de Kteis) y (magic por la
magia del chaos). Desde que resolví el criptograma Banksy puedo
proponer otros nuevos. Ideas ocultas. A salvo de la masa integradora.
No deben saberlo.
Primero
llegaron los gatos, después aparecieron ellas. En el momento que
vieron que sus familiares eran aceptados dejaron de esconder sus
tatuajes. Un ojo de Horus que te vigila durante los brotes más
duros. Estás avisado, capullo. Antes prometí GUERRA, un presagio:
machetes bañados en sangre, radiales para cazar vampiros y otros
parásitos. Una banda de 2.000 esquizofrénicos con martillos y bates
de béisbol. Primero llegaron los gatos en forma de meme, de GIF´s,
de MAL es BIEN.
Soy un loco y puedo decir casi cualquier cosa, casi
CUALQUIERA.