octubre 09, 2026

Smith dice (parte II)

ACTO II


Smith ha dejado estrías, lascas, arañazos en una de las piezas de ajedrez de la reina negra del club de juegos al que acudo: son unas heridas que sólo yo puedo reconocer porque, en parte, las provoqué.


Es el único bar de sólo-pepsi de todo el barrio y lo conozco desde que vivo aquí (más de 8 años), os cuento esto porque cuando Smith me dice que tiene una hora o así para tomar café y que quedemos en La Oficina no puedo recordarlo y tampoco consigo ubicarlo. Me es familiar, pero en esencia no sé de qué me está hablando. Tengo que fumar menos, tengo que fumar menos, tengo que fumar menos porros, joder. Estoy bloqueado, en blanco. Ella me da una dirección, un cruce de calles y le digo (le miento) que ya lo tengo, que voy para allá. Me termino el café frío, me calzo las zapatillas grises con diseño troquelado (este diseño va a traer cola, aviso) y salgo con una estúpida sonrisa como de domingo. Llevo la cazadora de camuflaje y vaqueros amplios, llevo bastante acojone dentro del cuerpo mientras bajo las escaleras. Fuera, el día a penas es un boceto. Sólo estoy yo haciendo avanzar un plano subjetivo hacia la oficina, la cámara está amortiguada por unas rodillas que hacen lo que pueden, decido en ese momento que tengo que cuidar de mis rodillas y sigo y encuadro el mundo mientras camino. En los cascos suenan Nacho Vegas y Hora Zulú alternamente. Sólo estoy yo avanzando. Fast-forward y ya estamos tomando café y todo es farragoso. Qué bien. Estoy, y sé que se me nota, tenso: la lengua en la boca se traba, no vocalizo bien, me agobio, ¿cómo me puede estar pasando esto de nuevo? Me digo una y otra vez tras cada cagada. Ella parece que lo pasa hasta bien, hija-de-puta-con-suerte, pienso. En un momento decide ir al baño y se da la vuelta y hace eso de caminar a cámara lenta. Eso que hacen las meigas cuando quieren dejarse mirar con mucho más detalle, lo de caminar a cámara lenta, digo. Cuando vuelve le explico cómo se había plegado el vestido que lleva por encima del pantalón a su perfecto culo, cómo me hipnotizó ese momento y cómo disfruté cada micra de segundo hasta casi eternizar esos 8 pasos que la separaban del servicio. ¿Me has contado los pasos?, dice. Tienes buen culo, le digo. Gracias, dice, parece extrañada: no es un vestido, es una camisa, me aclara haciendo un gesto de ¿eres tonto o qué? Así que tiro de vocecillas cómicas ¿Os conté que Smith tuvo su época de squatter y klown en Londres? Pues también tiene buen gusto para las vocecillas cómicas: se ríe y saca sus propias vocecillas cómicas. La cosa se relaja. Ya tenemos un asidero: somos dos tontos muy tontos. Está guapa-la-cabrona cuando se ríe. No sé en ese instante qué es, la honestidad. Una cosa sobre Smith: es seria, de cojones. Si consigues que te siga en un chiste o celebrarlo con risas y ¿guiña ambos ojos cuándo se ríe?, me cago en mi puta vida, pienso. Pues eso, si Smith te sigue haciendo chistes siéntete halagado, insignificante humano. Ella ríe de frente, no lo fuerza y yo: Uy, ¿esto es oxitocina (OT) en mi cerebro dejando rastros por los que poder evitar los puentes bombardeados y seguir avanzando? Sí, pues así de bonito se ríe.


Me crezco y voy sacando mis credenciales, pero a Smith se la sudan bastante. Esta tía no tiene ni una micra de fascinación por la cultura pop, es la anti-groupie total que te puede soltar un puñetazo de realidad que diga: 'que te jodan, todo lo tuyo es accesorio. Yo trabajo en el mundo real'. La cosa vuelve a tierra de nadie, además, sabe que soy un pringao por tirarme el pisto, a tierra de sendos cruces de brazos y resoplidos. Una tos seca. Si el emperador bosteza otra vez esta ópera está muerta.


El vestido-camisa va y viene mientras Smith se aleja con pasos cortos. Fast-forward, la mezcla de cafeína y hachís hace que la cosa vaya a saltos. Estamos ya en la calle y nos vamos a despedir (creo que es un hasta nunca), pero Smith me dice que ¿nos volvemos a ver, no? Nos besamos en las mejillas para el hasta luego, ambos con extrañeza.


[también estaba en Órgiva justo cuando apareció un imán y su mano derecha aproximándose a aquel bar-hostal de paso y desayunos el primer día de ramadám de 2023. Estaba allí].


Smith lleva su bubú azul con arabescos blanco hueso y baila con una música que sólo suena en su cabeza. Smith dice que lo hace para no morir de frío. La cocina helada de su casa en el norte o el desierto del Sáhara con algo de ritmo y melodía casi improvisados: todo dentro de su cabeza, para que baile y para que no muera de frío.


A estas alturas me siento tan ridículo. Todo el mundo está de acuerdo en que persiga cerrar ese círculo menos la propia Smith. Una de las últimas veces que la vi estaba pintando dunas y palmeras de un oasis con plantillas en el largo, larguísimo pasillo de su casa en el norte. No sé qué echo en falta de ella, de ella conmigo, de estar siempre juntos. De hacer el amor y posar la mano en su pecho y confesar que es casa. Es más que familia, amante y casa. Es lo que nunca creí merecer, Smith es magia. Fluye y se vienen turbulencias: una tormenta que aclara el aire, un caos necesario para despertar de un estúpido sueño que no era el mío sobre mí mismo sino el sueño de todos ellos sobre quién o qué soy. Sobre cuántos somos aquí dentro y de lo mal que lo hacemos. Smith quiere que sea su familia, este tío roto, este loco y torpe hijo de puta; Smith quiere que hagamos un bebé. Lo pide una de cada dos mañanas, hacemos el amor: estamos en casa, somos familia, siempre estamos juntos. En ocasiones hay que cocinar y fregar los platos y limpiar e ir a la lavandería a lavar ropa y leer un rato. Smith sabe comunicarse con los animales y dice que su gata Aiko posee el conocimiento universal que le falta al ser humano, pero que no puede comunicarlo. Aiko simplemente está ahí a lo suyo, si hace falta se esconde, si hace falta nos cuida y si no hace falta simplemente está ahí a lo suyo.


Smith dice que los anarquistas serios beben agua del grifo, que al capitalismo-salvaje le gusta el plástico. Que dice capitalismo-salvaje como metáfora de los señores gordos y capitalistas con sombrero de copa y monóculo [parece que esté describiendo a la mascota del Monopoly pero me temo que no le falta razón en este punto] que son, a su vez, una metáfora de los poderes que mueven la rueda dentada que nos aplasta. Smith dice que vivimos en un caleidoscopio de metáforas rotas. ¿Lo dijo?


Hablamos de literatura y me dice que no, que no le gusta la literatura. Smith dice que no. Que escribía pero que dejó de hacerlo en cuanto comenzó a hacer cosas útiles y dejó de aburrirse. Smith dice que escribir es de pijos aburridos. Pero cuando me mudo a su casa me doy cuenta de que siempre está leyendo, devora los libros, los pone a parir o no, pero los devora. Saco libros de la biblioteca y Smith los lee antes que yo. Y yo, mira ésta, a la que no le gusta la literatura. Sonrío porque está leyendo Las ratas y hace un mohín de aprobación, lleva una gafas de lectura que le ¿ratonizan? la cara. Todo está bien porque siempre estamos juntos.


Amanecemos en casa. Su culo está acomodando contra mi polla. Se vienen las curvas mañanera, pero esta vez Smith me dice: hazme un bebé, dice. Y yo estoy de acuerdo en una forma preclara, diáfana, aplastante. Sí. Hacemos el amor, ella impone un ritmo más cercano al quickly de los viejos marineros del Pay-Pay pidiendo, obviamente, que la preñe. Rápido que hay que hacer el desayuno, pienso. ¿No vamos un poco rápido? Parece que es necesario. Vamos a ir a Grecia juntos, los tres, vamos a ir al templo de Zeus y al monte Olimpo; a subirlo a pie. Quiero llevar a mi familia hasta el origen de la cultura nemea. No le digo eso al respecto. Por eso ahora-entonces sigo penando el pecado de no hablar. 2023. No está siendo el mejor año de mi vida, espero que ella esté mejor. He intentado sanar mi rastro de culpa, de inevitable culpa por mi deformación emotiva. ¿Qué diría ella ahora sobre esto que hago? Smith dice que las novelas de amor de gente que sí existen son ridículas, yo digo que ya veremos, Smith dice que el J. de Los Planetas merece ser condenado al ostracismo por misógino. Yo digo que cualquiera se cree su rollo rodeado de groupies. Le digo que el capitalismo ni se crea ni se destruye: se ignora o se resetea. Lo ignoramos todos y se resetea, parece, él sólo. Es una maquinaria perfectamente engrasada. Desde hace demasiado.


Smith baila en medio de la cocina una música que sólo suena en su cabeza. Su cara es de éxtasis danzón, Smith sonríe hacia dentro mientras baila en la melodía de una música que sólo suena en su cabeza, lo hace para quitarse el frío. Smith baila para quitarse el frío y termina por entrar en calor y va provocando pequeños incendios en mi sien del lado de la memoria. El primer hogar de la historia albergó fuego: era para eso, para contener el calor, para concentrar la luz. El primer hogar de la historia se hizo para contener el regalo de Prometeo. Una ignición en la mente de los seres llamados humanos que nos dijo: ¿Y bien? Que nos dijo: ¿Y ahora qué? No se nos ha dado muy bien aquello de los hogares y las familias desde entonces, no demasiado; nihilista otra vez, es verdad.


Smith baila en medio de la cocina sonriente y entregada, yo transciendo y sé que voy a necesitar un bloc de notas cerca. No amas a alguien por su apariencia, su vestimenta o sus lujos, sino porque canta una canción que sólo tú puedes escuchar, dice el meme que dijo Óscar Wild, pero no me creo esa autoría de la frase: Fluxus, jodiendo como siempre.


Smith es una yonqui de los viajes, adicta al desierto, completamente enganchada a la furgoneta: fernweh, una nómada. Para alcanzar el tiyoweh no puede estarse quieta, le enferma el asfalto. Smith prefiere el Sáhara o Argelia a Tailandia, considera una horterada ir a Tailandia. Smith me cuenta que había como tres géneros en Tailandia, pero que la demanda del turismo sexual del blanquito-reprimido con dólares implantó y propagó dos géneros más, por lo que en Tailandia, ahora, hay como cinco géneros sexuales. ¿Como las Lady Boys?, le digo. Me dice que ese término es un invento yanqui para el porno, que qué cojones he estado viendo en internet. Le digo que un poco de casi todo, pero que todo legal. Mucha edición promocional gratis que da para... Me dice que no quiere saberlo, que de acuerdo, pero que soy un cochino. Le digo que puede, pero que prefiero el término cochinote (que me descubrió Palencia para referirse a Henry Miller en una llamada telefónica).


Mis amigos en plástico azul, es mi muro y somos menos de 150. Posteo todo en público, todos los tipo de interacción están permitidas. Todos hemos visto la red social de fincher y aquí estamos, llenando contenidos el sitio de zuckerberg, trabajando para el enano mental con cara de lelo y pelo rizado. Estoy mirando mi muro, haciendo scroll, padeciendo el algoritmo de facebook en forma forma de publicidad maliciosa, están los de siempre: incansables, todo el día enchufados a esta mierda. Son mis amigos en plástico azul y casi todos molan un quintal. Son peña rápida, son carne de foro literario e irc, somos la vieja guarda, supervivientes en internet desde antes del 2k. Hay algunos avatares entre mis amigos de entre mis amigos de facebook que son más viejos que youtube, hay un eco de nosebundo(s) que hablaba sobre nietzsche en los comentarios de un fotolog. Hay un millón de líneas del messenger de hotmail en la cabeza de esta gente. Me levanto temprano y enciendo el ordenador, ya casi me he tragado un burn de medio litro y me estoy liando un peta. Soy un cáncer en el mundo, he venido a hacer daño. Así que conecto.

 

septiembre 14, 2026

INT.COCINA DE BARRIO.DÍA

Depresión, me dice. Solo puedo atarme los zapatos y no me siento nada guapo. Nada. En la despensa hay lo de siempre, siempre se coge lo mismo porque para qué. Me gusta el pan de txapata de aquí, saben hacer buen pan, lo hacen bien hasta las franquicias y los súpermercados. Mi terapeuta me cuenta cosas que entie 

julio 26, 2026

uno de tantos nombres de Dios, N.


El hombre quiere volver a ser un amante, intenta eludir todas las consecuencias de sus actos y lo único que anhela es un agradable pícnic junto a ella con un hongo nuclear de fondo al atardecer. Propone que el resto del libro sean anotaciones sobre lo cotidiano en forma bitácora de la vida gris. Sabe que ni el loco ni el mago estarán de acuerdo. Sabe que su propuesta de aferrarse a lo común de la existencia en colmenas de hormigón está cayendo desmembrada por un acantilado desde el mismo momento de su formulación. El hombre sabe que debe abandonar su casa en el norte porque lleva al loco en la cabeza y al mago en los ojos. El hombre sabe que nunca tendrá una vida de hombre, una familia propia, una casa en el mundo, un montón de apuestas de futuro en forma de facturas ni ninguna placa con su nombre en el mundo de los hombres.


junio 26, 2026

Buenos días, tristeza

esa novela francesa me ¿destruyó? o me recordó que lo que queda, al final, ni se acerca a lo pretendido. buscamos un refugio fuera de tiempo, calmo, equilibrio perfecto de lo inerte y áspero. rezad. tener ganas de escribir con lo dedos manchados de ceniza. impresión cancerosa en ese hueco del cielo de la boca. tuve un compa de charleta: literatura, alucinógenos, jazz y enfermedad mental; esas gotas de haloperidol que perlan un qwerty cariado. faltan las teclas del bloqueo del teclado numérico. braman los ríos podridos de advertencias. no son plagas sino consecuencias.

ella finge que me amamanta para que pueda eyacular fuerte entre sus piernas y en su estómago. ella sonríe como si ya lo supiera y siempre, siempre, siempre ocurriese lo mismo. no hay diferencia entre anatema y enfermedad: no nos quedan claves por descubrir. 

él se pierde entre palabras, sabe que de allí puede salir a pulso. el evento amor como un accidente de tráfico: hierros retorcidos parecen abrazar al conductor siniestrado, pulmón izquierdo desgarrado; parece una bolsa plástica debajo de un torrente primaveral. caen chuzos y el pulmón vacío y aplastado. ¿vas a salir de ahí a pulso? 

junio 16, 2026

Introducción (ahora chúpame el contexto)

                                                  Por CatBallou 

Sí, soy un cúmulo de despropósitos. Una niña malparida a golpe de berrinche. A ratos intratable, a ratos succionable. Insoportable por mi mal genio, irresistible por mi coño triste. Una zorra que se aburre fácil y se moja con lo inconveniente. Lo que mi madre llama “una decepción con tetas”.

Nunca doy la razón. Y si la tienes, me la meto por el culo hasta reventarla. He venido a provocar errores, a escupir en tu ombligo, a abrir la boca para hacerte pensar que voy a besarte... y arrancarte la lengua.

¿Estudio? Por supuesto. He estudiado tanto que soy doctora en egolatría, catedrática de trampas, y tengo un máster en comérsela a las mentiras. Mis años de lectura me sirven para disimular mi ignorancia con palabras de tres sílabas que acaban en clítoris.

¿A qué me dedico? A chupar miradas. A destrozar espejos. A meterme dedos con guantes de látex y a decir la verdad por el esfínter. Tengo una especialización en lapidación láser. No me depilan, me exterminan.

Las únicas cosas que no me aburren son mi teta derecha y la posibilidad constante de arder. Lo demás, me lo follo mentalmente hasta dejarlo seco. Soy tan buena mintiendo que me corrí en la cara de la verdad y ni se enteró. Y sí, tengo una lengua peligrosa. Una lengua que se arrastra por tu espina dorsal mientras te susurra en latín vulgar: “o te dejas follar el alma, o te la escupo”.

Esto es solo la introducción. Si quieres seguir leyendo, lloramos juntas. Vomitémonos.

AHORA ES EL TURNO DE TU LENGUA.

Y ni una palabra.

Quid pro quo, Clarice Lispector.



mayo 29, 2026

medicamentirosos

sigo sentado a esa mesa hexagonal, ellos creen que tengo algo bueno o necesario que decir. no lo tengo tan claro yo. elevo la vista hasta la ciudad dormitorio: unos bulldozers (conductores subcontratados) derriban los chamizos de los empleados del enorme edificio azul y dorado de enfrente porque es como funciona el mercado. los policías son obligados a repartir palos con saña, es su trabajo y no pueden hacer otra cosa porque órdenes son órdenes..., lleva pasando tanto tiempo; la caja torácica roída por termitas. no respiro, me resisto a lo obvio. trabajadores de base de la banca beben ginebra y se quejan del banco. míranos, dicen, entre bocanadas de vapores etílicos que escupen a pesar de los braquets que se pusieron con 37 años: somos el dragón que nos devora, nadie puede controlar al monstruo, no hay justicia, dicen. chupito. ¿otra vez, dorothy? ¿otra vez pensando en el hogar? sí, otra vez. es donde están mis amigos y las mesas son hexagonales. calada al porro. la ciudad dormitorio no tiene gran diferencia con los barracones de los esclavos. el capitalismo coge de aquí y de allá y lo re-mas-te-re-a. el capitalismo say: mira, mira cómo brillan todos esos avances limpios y blancos y helicoidales, mira cómo disfrutamos de ellos. mira. mira allí. hazlo. eres parte de una maquinaria perfecta que es capaz de hacer todo esto. ¿qué haces tú? 1/2 rivotril de 2 mg. tengo tanto que me haría de ¿oro? en el mercado negro del menudeo. lo mejor de la literatura, dice el autor, es no tener que estar asesinando gente en medio de la plaza, el banco, el juzgado o el parlamento. que ganas hay, los gatillos calientes. ¿os he hablado alguna vez de la banda de los gatillos calientes? pues son un grupo de gente cansada con demasiadas palabras, y el hexágono escuchando, les echo en falta, les dije. 

 

mayo 11, 2026

Camelia, cardamomo y rododendro

 por CatBallou

Cachorra lacerada sacaleche,

Matrona amordazada en el almendro,

Dudosa mejillona en escabeche,

Camelia, cardamomo y rododendro.

 

Perdiendo el equilibrio en el balandro,

El culo contrabando y contrahecho,

Molida mariposa en escafandro,

El coño despechado en el barbecho.

 

Estiro la pachorra en el meandro,

Expongo cicatriz como fetiche,

Matriz de adoratriz de tal engendro,

 

Pochada flamboyante, coriandro,

Transida cornucopia de pastiche,

Camelia, cardamomo y rododendro.

mayo 09, 2026

3.000 palabras y LA NADA

 (La ciencia Kteis [un huevo dorado para ti])

                                                                   -I-

Cada vez que Profeta salía de un psiquiátrico lo hacía más convencido de su beatitud. De la profunda santidad del sol y de la deuda que tenía con los eclipses de luna, con la luna llena, con ella. Una semana antes corría calle abajo intentando, a gritos, convencer a su vecino J de que le diera la pistola de su padre muerto «¡La pistola de tu padre!» Le gritó para que se diera cuenta de que el panadero satánico le había engañado y quería matar a la Enana Marrón, su pobre madre. Diez minutos antes subía la misma calle con todo el peso del planeta sobre los hombros, era un mago espía de la era que estaba por venir. Asustó a unos cuantos vecinos mientras buscaba al panadero satánico portal-clave por portal-clave (hay números mágicos en cada esquina del mundo). El mundo era un enorme rompecabezas marroquí que tenía que resolver o mucha gente que amaba iba a morir. Por eso tenía que esconderse. Tenía que encontrar al Cordero (nombre mágico del panadero satánico) y tenía que hacerlo antes de que llegaran los falsos médicos que iban a ajusticiarlo en nombre del Dios hetero-patriarcal. Profeta intuía esas balas benditas por  el  Dios cruel y masturbatorio de la religión católica saliendo del cañón de una reglamentaria con calibre de 9 mm PARABELLUM. Su abrigo Quechua no soportó la tensión del momento (IV) y se descuartizó por la maltrecha cremallera. Asustó a los viejos que vivían tras los portales-clave. Luego, frente a la casa de su madre (y sin la pistola de su vecino muerto) atemorizó a otro vecino con pintas de agente doble, de sicario enviado por el Vaticano para detenerle. Sólo le señaló la cara sosteniendo las llaves de la casa de su pobre madre, pero lo hizo como si sostuviera un arma de filo letal. El sicario comprendió y dio unos pasos atrás sin dejar de mirar la llave que sostenía Profeta. Un psiquiatra que estuviera allí en ese momento diría que ese caminar hacia atrás del vecino no ayudaba demasiado a la situación de Profeta, pero esta no es una historia de locos sino de cambios: ¿No lo hueles en el ambiente?

Una vez, muchos años antes del incidente que dio con Profeta en el psiquiátrico por tercera vez en su vida mortal, cuando aún no tenía ese nombre mágico, estuvo jugando con hongos sagrados. La idea se la dio el artista Marilyn Manson cuando declaró en una entrevista que le gustaba tomar LSD a oscuras. Tenía un montón de hongos sagrados y estaba cansado de tomarlos solo por la ciudad de Cádiz (se había cansado de mirar con ojos de un dios menor la catedral, estaba harto de ver el tiempo desplazarse por encima y entre los edificios, la hierba de Plaza España brillando brumosa y verde y blanca y azul; palpitando) así que se decidió a tomarlos a oscuras. Los tragó mirando a los árboles del patio. Cuando vio cómo las hojas grises desprendían cierta maldad violácea-vegetal y comenzaban a respirar inflándose se fue a lo oscuro de su agujero. En la cama pensó que no le estaba subiendo la droga sagrada. Pensó que era raro que le doliera la cabeza de vaca izquierda, sobre todo cuando la derecha ni siquiera la sentía. Se metió bajo las mantas y comenzó a caminar por la magnífica Ciudadela en mármol blanco con remates azul añil, había ostentosos jardines públicos con ánforas doradas que refulgían bajo el sol. Caminó toda la noche y se dio cuenta de que en la Ciudadela, aunque fuera de planta regular, era fácil entrar, pero no tanto salir. Sus calles en damero actuaban como un efecto óptico que te dejaban atrapado por siempre. No se podía salir de la Ciudadela si se caminaba en línea recta, no se podía circundar, no HABÍA salida posible de aquel maravilloso lugar, que por cierto sólo habitaba él, un monstruo bicéfalo atrapado en un laberinto que pronto consideró su hogar dentro de sí mismo. Un lugar al que pertenecer, en el que no tenía ningún porqué para estar enfadado. Un lugar mágico perdido en la memoria nemea. Cada vez que Profeta salía de un psiquiátrico lo hacía más convencido de su beatitud.

-XVII-

(Ciudad Dormitorio)

Bajó al asfalto ardiente desde la ambulancia que le acercó a casa de su pobre madre, se ajustó la mascarilla y llegó con lo que se fue, con lo puesto. Abrió la puerta y saludó, Hola, madre, dijo. Su pobre madre soltó un lamento, Ay, Dios mío ¿Cómo estás, mi niño? Creo que he perdido peso, dijo Profeta, y se encaminó su antigua habitación, conectó lo que quedaba  de portátil a  un TV (había destrozado la pantalla del ordenador en su último ascenso) y su madre detrás lamentándose, quejumbrosa como unos puntos suspensivos... Profeta, con la mirada en otro tiempo (uno no  tan lejano) trabó la puerta con un par de maletas, y se libró de la incomodidad que le producía la Enana Marrón (nombre mágico de su pobre madre). Se puso a escribir sobre mujeres poderosas que no olían a nada. Después de un buen rato fracasando llamó a su ex, una de las 3 brujas del norte que lo acogieron, una de las 3 meigas que le enseñaron sobre el oficio de la alquimia literaria. Fue un proceso duro y extraño ya que las meigas ni siquiera sabían de su naturaleza. La Monja Solitaria (Mónica aka Ripley) le habló en ocasiones de Cagliostro, un mago que revolucionó toda Europa, estuvo metido hasta las cejas en la revolución francesa. Engañó a ricos y poderosos con fórmulas mágicas fraudulentas y fornicó con mujeres, con casi todas las que pudo, a cambio de favores (supuestamente mágicos) que sólo él poseía. Tienes que leer ese libro sobre Cagliostro, el del tercer anaquel de la estantería del centro, léelo, te vas a reír, es la ostia, insistió. Y otro día: tienes que leerlo porque vas a querer ser como Cagliostro, ya eres, en parte, como Cagliostro: un canalla, una farsa y con tu punto místico; tienes que leerlo, R. Y, claro, R. abría el libro al azar —de madrugada se sentaba en el suelo de Madre junto a la estantería, con una teatralidad innecesaria— y leía esos pasajes aleatorios sintiendo vergüenza de ver su cara en la cara de ese aficionado de Cagliostro. El libro sobre Cagliostro de Iain Mc Calman, al igual que la cábala, funcionaba como un mapa con niebla de guerra; hasta que el evento no había sucedido no eran reconocibles las advertencias en el texto. Un objeto de poder, sin duda. Una broma cósmica, por supuesto. Un facepalm mágicko que estaba por llegar, ya veremos.


Smith conocía el idioma de los perros y los gatos, podía imponer formas a las nubes e invocar al viento a su antojo. Cosas que disfrazaba de lógica, casualidades románticas propias de estar enamorados y los "que te calles, que no te flipes". Era puro punkrock, pero con los instintos de supervivencia y las herramientas necesarias para llevarlos a cabo dentro de la sociedad. Eso sí, estaba dispuesta a darte un puñetazo de realidad para que dejases de flotar. Le decía que el inglés, en cuanto a su forma [problablemente el contenido en matices se vea afectado también], es un idioma pobre. Es telegráfico. Insulso. Leer su literatura aunque esté traducida al español es negarse la belleza de otras lenguas. Una pérdida de tiempo para porreros atrapados en la adolescencia. Otra, añadía, y se reía.

Nacieron unos pollos tras un cristal enfrente nuestra durante nuestra segunda cita, solían pasar ese tipo de cosas cuando Smith y R. iban por ahí juntos. Y ya van dos meigas.

A. fue exorcizada de pequeña. Su abuela, en conivencia con la madre. Era una nena insoportable. Una mujer increíble, una trampa que no estimaba "lo mejor" que Profeta se quedase con ella, pero si lo hacía sería según su forma de ver el mundo. Tenía que madurar y cuidarse, no fumar tanto, hacer más deporte y comer algo más sano. Si se hubieran conocido con veinte, decía.

Profeta reflexionaba sobre el hecho de que no todas las personas conocían ni su poder ni su papel en un posible destino que estaba por llegar. Pero él llegó a ese conocimiento oculto a través de la reiteración en lo que los batas blancas llaman enfermedad. No era más que... ¿Hola, R? ¿Ya estás fuera? Ya te vale no haber tomado la medicación, le soltó La Monja Solitaria a su ex pareja. Yo no tengo la culpa, se excusó R, de que aquella psiquiatra pareciera una enviada del Yunque... ¿Qué querías que hiciera? No quiso recetarme el inyectable. Lo de siempre, R, tú tirando balones fuera. Y deja ya de fliparte con el Yunque, el Yunque no sabe quién eres. Tumbaste un foro literario de afines, ¿y? Que después llegó Anonymous y lo tumbó otra vez, justo cuando parecía  que se  levantaban para siempre...,  yo  no  empecé, dijo Profeta ¡R! Elevó el tono Mónica, Haz el favor de comportarte y dejar de hacernos sufrir a la gente que te queremos, cabrón egoísta ¡Cagliostro, aficionado! Dijo Profeta. Intentaba salvarse del chorreo-bronca con algo de humor. Pero no le funcionó y La Monja Solitaria sigue hablando, señalando todas las cagadas de Profeta, una tras otra. Hasta que Profeta le dijo que si quería que le leyera algo que había escrito para una de sus últimas novelas. Le dijo que lo había escrito a mano en el psiquiátrico. Que fue divertido.

Le leyó el texto:

"¿NOTA APARTE DE TODO? Rau se lo cuenta a Mónica: Nosebundo es mi lado paterno con toda su ira y su suspicacia; con todo su saberse un DIOS. Un día padre se cargó 3 sacos de cemento a la espalda solo por demostrar que podía hacerlo ¿A qué te refieres, Rau?, dice Mónica. Pues a que ni  siquiera  le interesaba la pasta de la apuesta. Sólo quería extinguir las voces de sus iguales; se impuso de una manera estúpida, pero se impuso al final (cada saco de cemento pesaba 50 kg). En otra ocasión cuando ya me tenía agarrado de la nuca (para él eso era el cariño) me obligó a cambiar de acera porque de frente venía otra pareja padre-hijo (ambos negros) y me dijo, ante los grandes  interrogantes que  ondulaban sobre mi cabeza, que lo hizo porque «tenía miedo»... «Tenía miedo»; el mismo hombre que unos años antes se había cargado a la espalda 150 kg de cemento gris marengo ¿Era eso la paternidad? ¿Comenzar a sentir mucho miedo?

No lo creo.

Madre es Alpaviese, Alpaviese es madre... Madre nos crió entre caramelos pegajosos en los dedos y un aura de oscuridad que nos coronaba a Hermana y a mí como príncipes de la pena: Ella era/es la Reina del sumidero negro. Ese mismo por donde se escapa toda la alegría y el brillo de esta patria en la que el sol se estrella (también rebota) desde los cristales de sal hasta cegarnos: a Hermana y a mí y a todos en la playa brumosa de agosto. Madre es la Diosa de la pena; te da caramelos pegajosos para que te los enredes en el pelo. ¿FINAL DE LA NOTA APARTE DE TODO?"

¿Y bien? Pregunta Profeta. Es muy bueno, R sabes que lo es. Ahora llama a Bizarro que se portó muy bien, acompañó a tu madre a urgencias... Hazlo, R, no des de lado a la gente que se lo ha currado. Sí, sí, ya pensaba, contestó Profeta. Hizo la llamada pensando en todo lo que había visto en su última ascensión. Escuchó la anécdota de Bizarro de cómo recuperó su móvil (orgullo de barrio, le dijo). Pero había algo en todo aquello que no le encajaba. Arrancó el portátil, lo había conectado con un HDMI a uno de los TV que había acumulado su pobre madre, y mientras se iniciaba el ordenador pensó en cuando era el hombre camino de la gasolinera. El hombre de la gasolinera caminaba a las seis de la mañana después de una noche de FESTEJOS con todas las brujas; salía a por cigarrillos, lo iluminaba un letrero de neón parpadeante que decía, en clave, que era él. Así le protegían y veneraban. Gestos de profundo respeto entre los pocos extraños que se cruzaba. La luna lo observaba todo. Se despedía de la luna, compraba cigarrillos dorados (en honor a Apolo, su padre) e iba a recibir al bendito sol, a que lo bañara en su luz sanadora. Mientras esto sucedía, el  amanecer, Profeta rapeaba  con rabia. Coqueteaba con la idea de una revolución sangrienta y masculina, llena de muertes, soñaba con un ejército de 2.000 esquizofrénicos con radiales y bates de béisbol y martillos para aplastar cráneos y desgarrar la piel. Una victoria segura, pero pírrica. Profeta sudaba mientras elegía entre la serpiente y la espada sin guardia.

                                                                            -III-

ONCE AÑOS ANTES, Profeta aún no había ascendido de la sima marina. Era un ser sub-acuático que habitaba en la pena más profunda, al lado del Leviatán, el demonio de las profundidades. Pero el destino es una fuerza poderosa que juega con la Historia, su sombra más débil, como un zahorí lo hace con su péndulo. Uno es el reflejo de la forma de vibrar del otro, uno es una herramienta del otro. Y apareció Mónica, la primus inter pares de las meigas ¿Alguna vez habéis sentido a una persona como un tsunami de LUZ SANADORA? Eso fue lo que intuyó/sintió Profeta cuando la gallega le envió un correo a raíz de un relato que había colgado en un estúpido foro de internet: SANACIÓN.

TODA la planta de psiquiatría estaba pintada de azul cielo, como el tirante del sujetador de Ana, la misma Ana que sabía tan poco de la vida, pero eso ya le daba igual a Profeta porque Ana estaba muerta; la rapera y la poeta no, la diosa nutridora, puede ¿Quién sabe? Había agujeros en el techo, seguro que una ruta de entrada para ejecutores, por si Profeta se descubría. Encadenado a la habitación de aislamiento por positivo en COVID, medidas de contención cautelares,  posiblemente violento. Las medidas de contención siempre son las mismas: correas en los brazos, en el torso y en las piernas (Sus colores dicen, cállate, capullo: estos ancaps de negro fasccio te va a ejecutar. No te muevas, dice el sistema, no lo haré, pero tampoco voy a morir, piensa con orgullo Profeta). Lo llamaría alucinaciones, pero él lo percibe como un montón de visiones incómodas. No se refiere a los enfermeros que acompañan a la psiquiatra (todos con traje NBQ) y que le inyectan psicofármacos en el glúteo, en los hombros, y que si todo bien, que son tal y cual. Que le van a hacer un análisis de sangre para ver si se repite el positivo.

Fuera un grupo de brujas apuestan sobre el diagnóstico del nuevo ingreso, va ganando de largo la esquizofrenia. Dentro, el nuevo ingreso, está teniendo visiones con Jesucristo, esto último muy loco. Eran planos cinematográficos, la cámara montada en una grúa se acerca al ejecutado, ¿se han equivocado de persona?, tiene un III encima de la cabeza  en el madero no lleva corona de espinas, se han equivocado. Profeta delira con el gnosticismo, ellas quedaron fuera de la persecución y el castigo, las seguidoras de María Magdalena, las brujas, son las mujeres con poder que no huelen a nada, las de siempre. Y mientras los enfermeros vuelven a entrar con sus trajes NBQ a pincharle, Profeta comienza a deducir que esa naturaleza tan narrativa, tan fácil de leer, parecía más un delirio que otra cosa. No volvió a pensar en fracasos de hace 2.000 años. Mientras el cóctel químico le tumbaba otra vez pensó que era el final de su raza, que los locos estaban condenados a ser abandonados a su suerte orgánica cuando las cosas se pusieran feas de verdad. Vivimos en un mundo que se cae, se acaba un periodo, vivimos un apocalipsis tan lento que no nos distrae de las pantallas azules. ¿Nuestro canto de cisne como especie cabrá en un meme? Deberíamos dejar un testamento en forma de GIF, sentimos haber destrozado todo alrededor. La idea de Dios nos ha dejado más huérfanos que otra cosa. Somos estúpidos, hemos creado un padre para que se ausente. Profeta acaba de plantear un problema. Después el-cóctel-químico y se duerme.

Las brujas ya no dicen nada. Van y vienen los pasos. Arriba y abajo.

EL PRIMER CREYENTE EN LA NUEVA PALABRA fue el padre de Profeta. El Viejo Oso (nombre mágico del padre de Profeta) lo descubrió en una sesión de espiritismo, usando una ouija improvisada con las letras recortadas en cartón bajo el cristal de una mesa camilla. El padre fue el primer seguidor de la nueva palabra, una que aún no había sido dictada, pero que sabía, era necesaria. Enseñó a Profeta los pocos conocimientos mágicos que tenía, le enseñó las 4 constelaciones que conocía para que Profeta, entonces un niño pequeño, supiera de su importancia. También trató de enseñarle  el oficio  de zahorí. Y, entonces, cuando Profeta comenzaba a dejar de ser un niño, el padre encarnó el rol que según los espíritus NECESITABA el niño para SER: Profeta tenía que hundirse como un guijarro en un lago de profunda pena. De dolor y sufrimiento. Tenía que recibir golpes, al Viejo Oso le dolían más que al pequeño, pero eran necesarios. Tenía que cuestionar toda autoridad para que su palabra creciera fuera de los patrones de pensamiento convencionales, tenía que padecer acoso; eso era bueno. También le privó de los libros para que los libros salieran a su encuentro. Le privó de las buenas palabras para que las buscara dentro de sí mismo. Lo único que deseaba el Viejo Oso era verlo ascender. Nunca llegó a ver este deseo cumplido. Creyó que estaría más cerca cuando el niño Profeta escribió su primera palabra: S-o-L.

(Su casa en el norte)

Una CRISIS DE FE no se puede entender sin la fe. Sin lo irracional. Sin lo mágico que llenaba antes Madriz. La magia y la enfermedad mental se confunden la una con la otra tamizadas por los ojos de El  Mago y  de El Loco; todo se rompe y se recompone demasiadas veces como para no dejar un feo rastro en el hombre. Una CRISIS DE FE está embutida con comida basura, inflamada por los vapores de la combustión de un millar de porros, la enfermedad y el veneno en el alma, el porno y la grasa y la falta de higiene y el licuarse directamente desde por la mañana hasta la hora de ir a la cama. Una CRISIS DE FE niega las posibilidades a Profeta (escondido en su casa en el  norte). Las posibilidades en  forma de canciones que le cuentan lo que no quiere oír ni el mago ni el hombre ni el loco. Profeta está devorando hamburguesas mientras espera una señal, la basura se acumula, qué más da a qué lado de la puerta lo hace. Profeta reza por un guiño universal que lo lleve a la acción, levanta la vista y los techos pintados siguen ahí como siempre. Luego desafía al cosmos y se pone a escribir. Va a la cocina sólo a por cafeína, pero allí el sol se arrastra por el suelo hasta que lo llega a tocar. Siente su calor.

Parece comprender y se vuelve a su rincón insano de la casa a escribir.

La primera vez que a Profeta le dieron LA PALMA CONTRA EL PUÑO fue en Oza, una Unidad de Agudos, y fue Carlos quien se la dio, otro usuario del centro. Profeta iba dando puños a todos los compañeros a modo de saludo. Se paró frente a Carlos aka El Gordo de The Lost, el hombre del código, el soñador del cosmos, y le ofreció el puño, El Gordo de The Lost acogió su puño en la palma de la mano. Así ninguno de los dos se hará daño, le dijo. Aquel tipo tenía buenas frases. Llegó por primera vez, vio a Profeta y le soltó: Ey, libre-pensador, dicen que hay salmones que después de desovar son capaces de volver al mar. No parece gran cosa, pero ayuda mucho si es tu primer día en un psiquiátrico. Pues fue el primero que le enseñó un saludo sólo para locos. Así ninguno de los dos nos haremos daño. El hombre del código te hablaba como si fuera tu HERMANO. Diez años después en Madriz, los punkis neo-paganos se saludan de ese modo. Siempre lo hacen así. Todos creen que lo han inventado ellos. Allí, en Madriz, es donde más tiene. Donde más creyentes tiene La Diosa. Ella se ha colado en cada cabeza y todos, sin excepción, creen que la han creado, que la han soñado o imaginado o dibujado o intuido en una tirada de Tarot o tatuado. Todos los locos han creado su religión, le dice 77.7 a Profeta, durante medio segundo mira hacia abajo, espera que Profeta entienda que todos los locos han creado su propia religión y que todas son la misma. Imagina una enorme sala de cine, una sala de aclimatación a la luz, a la verdad, la película de la pantalla es la religión de La Diosa, cada experiencia con ella atravesándolos es una religión de un loco. Bip bip mensaje  telepático enviado.  Bip no entregado, ERROR. La serpiente.

El Bip podría ser que la serpiente quiere asir la espada, enroscarse en ella y ser uno para con la Opus Magnum [el amor será toda la Ley], y así poder sajar el velo que no es más que su propia realidad, la de ellos, la del 1 %, entre otros. La guerra lleva siendo desde que somos. Entonces no sería una "o" el nexo sino un símbolo tirado con terrible pulso de genio. ¿Es posible que la cosa, la explicación última de qué está pasando vaya cambiando según quién vaya al volante, Mago? Aquel Bip que le lanzó 77.7 a Profeta era un engranaje importante en el rompecabezas. Los locos han creado. Crean. Imponen su voluntad a la realidad. O puede que el Bip no sea más que nuestra concepción del mundo usando a la serpiente como marioneta que sostenga el filo que nos libere de su norma. A partir de ahora los conformantes van a ser otros, y eso os marca como insuficientemente creativos y marginados. El amor será toda la Ley, y vosotros la habéis infringido con demasiado conocimiento y demasiada saña. La Serpiente en perfecto círculo con La Espada.

(Madriz)

Saber quién eres puede ser doloroso, cuando un psicótico se da cuenta de quién es lo hace a través de los ojos de esa mujer que no debería estar allí esa mañana de resaca. Están Profeta y Ada.  Están pedos de speed. Han desayunado para dejar de vibrar de ese modo, pero no funciona y acaban en el yonqui-parque. Esa mujer parecía copipasteada allí en medio. No era por la ropa, parecía que iba camino de la oficina. Ni que estuviera mirando fijamente a un escenario vacío. Ni que estuviera de pié en una zona donde todo el mundo se sentaba. Simplemente no pertenecía a ese lugar, los tambores comenzaron a sonar: tam tam tam a modo de presagio. Nadie lo recuerda exactamente, pero alguien pidió un papel a alguien. Entablaron una breve conversación. Es cuando Ada vuelca algo de speed y comienza a hacer unos tiros. ¿Quieres? Le dice a la mujer que no debería estar allí. Sí, claro, joder, hace siglos que no me pongo, pero sí. Mi nombre es Salomé, dice. Luego baja la cabeza mientras se aparta el pelo y se mete una de las rayas con un turulo que hizo Profeta en modo support. Al final todos acaban con una raya grumosa, gorda y larga. Gusanos de anfetamina que hurgan en sus cerebros. Todo son resoplidos y carcajeos por la potencia del material. Salomé dice sonriendo que si no saben quién puede tener. Ada está a punto de soltar el nombre del electro-duende de las palabras mágicas, pero Profeta la detiene con un gesto censor. Ada continúa diciendo que no, que no sabe quién puede tener. Encadenado al mismo parque unos veinte minutos después. Ada ya se ha largado. Bueno, me voy, dice. Y se larga. La cosa va hacía adelante y hacía atrás rápidamente,  son saltos fraccionados de tiempo. Todo es así con el insomnio + maldito speed de Lavapies. Están hablando de ella, de qué quiere. Por lo visto quiere a un tipo, que por lo que cuenta, no le hace caso, pero es su destino estar juntos. Por eso ella no hace demasiado, el destino se encargará, dice, ¿tú no crees en el destino? Los tambores que tocan los negros ya conviven con las palabras en la cabeza de Profeta. Piensa en el trance que le pueden provocar, en visiones, en el terror. Pero su atención recae en Salomé que está haciendo movimientos antinaturales con las muñecas. Levanta un poco los brazos, como si fuera a agarrar una moto, y comienza a hacer esas torciones de muñeca que parecen de todo menos improvisadas. Seguían un claro patrón. Y no para de hacer esas señales. El trance. ¡Deja de hacer eso! Le grita Profeta. ¡No! Contesta ella. ¿Qué es? ¿Para quién es?, la violencia en Profeta se traduce en la forma enérgica que tiene en quitarse las gafas, observa su entorno y decide cambiar de posición: ahora la mira a ella y a la parte de parque a la que antes daba la espalda. Salomé también se quita las gafas de sol (parece hacer un claro gesto de “¡Quieto!” a alguien). Se miran como si fueran a apuñalarse el uno al otro en un instante. Se miran y Profeta le insiste en que conteste a sus preguntas. Ella le dice que es una cosa del Cielo. Él le dice que una mierda, que de qué religión era. Que no, grita Profeta . Un indigente que parece indio está rebuscando entre unas  prendas plegadas y mochilas. Profeta percibe  un  enorme peligro,  salta  a ponerse de pie  enfrente de Salomé y grita: ¡Quietos! ¿Y ese pitbull? ¿De quién es ese pitbull que corre? Salomé se gira hacia atrás, lo hace a cámara lenta, el indigente que parece indio saca despacio la mano vacía del montón de ropa y comienza a levantar la vista. Profeta se escabulle. Los deja con la posibilidad de que un perro de presa esté loqueando por allí a sus espaldas. Profeta se larga rápido. A mitad de camino se gira y la mira. ¿Y el pitbull? Grita Salomé. En vuestras cabezas, responde Profeta. Luego se toca el pecho en señal de respeto. Salomé le grita: ¡Al fin demuestras de qué eres capaz! Y le sonríe. Profeta vuelve a hacer ese gesto de respeto y sigue su camino. Recuerda que llegando a casa del colega, pero no le contó nada, lo tradujo en un atisbo de brote, fue lo poco que dijo. Se tomó unos ansiolíticos y miró al techo que seguía allí una y otra vez.


IX

(Madriz)

No queda ni una molécula de mal en esta costra de cemento que piso. Si sale el sol me pongo contento si me pongo contento sale el sol, cosas extrañas que parecen verdaderas. Le explico a la recolectora que formulo, en matemáticas magick, poderosos hechizos. No somos (yo y mis ellos) los primeros en transitar este camino, pero lo llevaremos hasta el final del principio del empezar en media res; es lo que yo llamo... Qué más dará lo que yo experimente, lo verdaderamente capital es lo que traigo-encauzo. No son mis palabras, son las nuestras... Una canción que reza al lado de un altar improvisado, la guerra entre los parietales, la palma contra el puño... Todo eso le cuento a la recolectora. La recolectora se ríe. Antes. Fracciona. El tiempo. Con. Un. Mohín. Sonríe como un gato cae de pie. Le cuento esto, se ríe, y el tiempo se queda enredado en la pista de baile del parque. Está contento. Se retrasa. Husmea, el tiempo, en cada suela de cada zapato de cada ser danzante. Ellos saben que hoy la policía no va a venir. Es el momento en que el capitán sale a cenar y los marineros... Es el momento en el que parece que el profesor de Historia no llega y los alumnos... Es un festejo de la calma.

Recuerdo que cuando dejé de mirar hacia dentro desaparecieron los abismos y quedó el mundo, sin más. Lo disfruto. Y el tiempo enredado y divertido pacta una pausa para nosotros, un iglú para que celebremos dentro la esperanza de estar ahí mismo. El tiempo no se ha ralentizado, ha decidido florecer en un parque de Lavapies junto a la recolectora, a un montón de gente que vibra y a mí que tomo notas para escribir esto. Es la colabo más tocha que he hecho. Aquí, en un pequeño cristal que albergo en mi cerebro, están todos los seres danzantes del parque.

La canción, un disco de punk progresivo, me devuelve un merecido abrazo. La canción me impulsa, la voz de Robe ya no está rota: Es.

Han pasado veinte años, compañero. Hemos vencido. Está claro que hemos vencido en algo porque estamos festejando. Siento una dicha de intensidad Lo Necesario, siento al tiempo riendo detrás de la oreja, no nos agrede, el tiempo, por una vez no nos AGREDE.

Todas las nucas están sonriendo y me gusta. Todos los ojos mirando hacia fuera y me gusta. El tiempo enredado en las palabras que estoy por rescatar. No queda ni una molécula de mal en esta costra de cemento que piso. Y, el tiempo enredado, corta ese hilo con el sufrimiento en el que me perdí tanto tiempo. A + [SoL] = ?¿

DEFINICIONES DE LO NECESARIO

Oh, vamos, define locura. ¿Locura? Contesta Profeta, locura es que tu abuela muerta te hable claramente desde una película surcoreana sobre ciborgs de combate y psiquiátricos. Ada y 77.7 se ríen, 77.7 dice que sí que suena bastante loco. Como decíamos ayer, suelta Profeta, en aquella peli, durante el clímax, la abuela muerta de la prota le dice que no abrace la locura, que se desprenda de ella, que siente que es culpa suya. No es la locura, le dice. Es cierto que la locura me fascinó a través de la figura de mi abuela materna y bueno es una coincidencia que ¡Guau! Es cierto. Y aquella película parecía un recorrido íntimo por mi enfermedad mental, qué mejor clímax que una advertencia tan loca. Qué más da, por aquel entonces no tenía diagnóstico, pero sí la enfermedad. A eso me refiero.

La ira nos acompaña. Suenan campanas de catedrales ardiendo. La ira del fuego nos ilumina, fogatas improvisadas en parques cuando no hay playas. Los hijos de Ayuso se la preparan bien gorda, rituales secretos subvencionados como obras de arte callejero, exposición maldita que enferma a quien no lo sabe. La ira nos enseña. Nos muestra un camino de herramientas alzadas contra la policía, somos más, siempre fue así. La ira nos reconforta en la sala ASTRALES mientras danzamos lo que queda de sesión. Cacareamos para señalar objetivos, capullo (no estamos celebrando ahora). Cacareamos y estrellamos puños y palmas, los contrarios, lo cóncavo y lo convexo trabajando con un mismo fin. La ira de la serpiente y el alzamiento de la espada. Vienen tiempos serios, pero luego: el amor.

Estamos elaborando (una bruja (Soleil migrada) y yo) fórmulas para crear pócimas de pensamiento. Ella parte el alma en dos: Spiritu y Animus. Ello se divide por la mente, se esparce en pequeños contenedores, el alma ya no es una fugitiva; está integrada en los libros de Nueva Ciencia o Ciencia al Margen. Estamos creando el lenguaje de lo que está por venir. En una rave me cuenta un chaval que el capitalismo no ha satisfecho sus necesidades espirituales, luego danzamos un poco más. Estamos creando un canal nuevo por el que transitará el pensamiento: la realidad derramándose como un Dragón herido en el costado que escupe sangre por la boca. La Realidad encauzada a través de unas fórmulas mágickas que gritan a voz en cuello TODA la verdad. Tenemos los dedos manchados de tiza y nos hemos negado a consumir drogas para ello, sólo queremos ser puros.

Hay que sumar el cuerpo. La ausencia, le explico con mi fórmula, es lo que da la identidad, para estar vacíos hay que restar  la esencia  de los cuerpos-contenedores del total y disfrutarse en el VACÍO como si el prisma con el que veíamos el mundo estuviera hecho pedazos frente a nuestros pies, la suela pisando al hijo del Dios hetero-patriarcal. El mundo que planeo no me pertenece, sólo estoy aquí para darle un empujoncito al resto (ahora suman) para que confeccionen un nuevo círculo.

Cuantas veces he sido vigilado por ojos de tinta, cuantas veces he recibido una advertencia. Me gusta Madriz porque no es que me perdone, no es que me sane de la enfermedad mental, lo que sucede es que mi locura encaja perfectamente con los anhelos de las brujas mutantes. Esto es una ola-Tsunami y no es que esté a punto de llegar, lo que pasa es que lo está arrasando todo (hablamos del AMOR). Todas nuestras Fórmulas & fórmulas comienzan por A (de amor) y continúan con un + (se suma a lo que venga porque todo parte de A).

Para construir es necesario destrozar a dentelladas todo lo que llevamos dentro. No son abismos ni puentes bombardeados lo que queda sino lagunas negras y heladas al pie de una enorme montaña habitada por Crom... ¡No esperará de nosotros menos!

LOS GATOS & LAS BRUJAS

Primero llegaron los gatos. Después las brujas, recuerdo cuando RESOLVÍ el criptograma Banksy (BANd of Kteis can See You), lo que se puede hacer suele cultarse. Sólo mostramos nuestras carencias... lo peor de nosotros. El poder hay que ocultarlo, pero yo soy un loco y puedo decir casi cualquier cosa. Todo son guiños en el planeta Tierra, los aliens ya no son necesarios, están, la madre nodriza y sus zánganos, fuera de la FÓRMULA [unas pequeñas correcciones y se abre una ventana de oportunidad para la nave nodriza y sus zánganos. Venga, venid]. Lo magicko (magik por la magia de Kteis) y (magic por la magia del chaos). Desde que resolví el criptograma Banksy puedo proponer otros nuevos. Ideas ocultas. A salvo de la masa integradora. No deben saberlo.

Primero llegaron los gatos, después aparecieron ellas. En el momento que vieron que sus familiares eran aceptados dejaron de esconder sus tatuajes. Un ojo de Horus que te vigila durante los brotes más duros. Estás avisado, capullo. Antes prometí GUERRA, un presagio: machetes bañados en sangre, radiales para cazar vampiros y otros parásitos. Una banda de 2.000 esquizofrénicos con martillos y bates de béisbol. Primero llegaron los gatos en forma de meme, de GIF´s, de MAL es BIEN. 

Soy un loco y puedo decir casi cualquier cosa, casi CUALQUIERA.

mayo 03, 2026

AGRÓTENAS

[...] tienen miedo de LA HORDA, somos zombies. La multitud moviendo la cabeza para olerlos. El truco es que nos dicen que no hay nada que hacer, que tienen al PALANTIR y al mossad y a la CIA y al FMI y a los maderos. Esas ratas están construyendo búnkeres y refugios nucleares, aunque saben perfectamente que no habrán ninguna guerra nuclear. No está en su "agenda" moleskine (TradeMark) llena de grasa de putos doritos. Tampoco se esconden de los efectos de la degradación climática: es de nosotros, LA HORDA. No es el odio lo que nos debe mover ni la revancha social ni nada que no sea el dolor de espalda, de rodillas, de las autolesiones a medio curar, del cuerpo y la mente y el animus tratando de comprender la absoluta nada de viejos dioses olvidados: historia de capitanes/ de religiones enterradas. 

Os diré cómo lo vemos: lo local arregla lo general. Moveos por vuestro barrio en busca de locales de gente organizada y entrad y saludad y a ver qué tal. Moveos como serpientes entre la hierba, el jardín de Diox tan descuidado, podréis recomendar arrancar esa manzana prohibida del bien y el mal, la ciencia y el conocimiento. Tomadla vosotros también. ¿Estás mezclando cosas? Ehhh, sí, claro. Cómo si no vas a ayudar a construir el Buen Trabajo ¿¡Cómo?! Negando todo el lodo cultural que nos ha creado, somos limos defecados por la cultura occidental durante siglos. Aprovechen su ventaja ecléctica. Nunca recen si no es enfrente de los cuerpos inertes de los enemigos de la humanidad. ¿Qué no iba esto de una horda de zombies? Ellos creen que sí, menudos primos, por ello construyen sus búnkeres; no se enteran de una puta mierda. 

PRESS STAR TO PLAY.

Somos la gente de agrótenas.  

Un enfermo, gracias.  

 

abril 24, 2026

Montañas blancas

Hay agua, hay una carretera con tráfico fluido, aún no son las ocho y el cielo está saturado de tonalidades naranja, el color se refleja en la superficie del agua moteada de culos de flamencos, por la ventanilla del coche entra el olor del mar, el agua está a los dos lados, circulan con prudencia, una cabezada a destiempo y directos a la laguna. 

Hay tres hombres en silencio, hay golpes del viento queriendo entrar al coche por la ventanilla, un grupo de flamencos emprende el vuelo, el que conduce los señala y se ríe, los flamencos volando han sido una de las cosas más espectaculares que ha visto, el que va detrás duerme, a pesar del bramido del aire, el copiloto fuma y, en un descuido, la ceniza vuela y se dispersa por el interior del coche. 

Hay medio sol en el horizonte, hay coches que vienen de frente, la mayoría lleva las luces puestas, pero el que conduce está despistado pensando en cómo los flamencos emprendieron el vuelo, el copiloto le dice que encienda las luces, a lo lejos se ven las montañas blancas de sal, comidas por las excavadoras, el que dormía detrás se despierta, lleva sin descansar casi tres días, como los otros. Cuando me toque conducir a mí, rezonga, ya me lo contáis. 

Hay un desvío, hay unos pinos más allá de la carretera, el camino pasa cerca de las montañas blancas, paran el coche detrás de un muro discreto junto a una valla metálica, ahora podrán dormir al menos durante tres o cuatro horas, en el maletero se oyen golpes sordos que no son del viento, los pinos dan sus últimas sombras, el crepúsculo ha comenzado, el copiloto termina otro cigarro, los flamencos son increíbles, murmura el conductor aunque nadie le escucha. 

Hay una pala, hay una cizalla debajo del asiento, pasada la medianoche bajan del coche, han podido descansar algo, no hay farolas cerca, el de detrás coge la cizalla y la pala, corta la tela metálica de la valla como quien trincha un tomate, camina hacia la montaña más cercana, el conductor alumbra con una luz muy tenue mientras abre el maletero, el copiloto mantiene en alto un taser trucado. 

Hay un agujero en la montaña blanca, hay un tipo dentro que aún vivía hace un momento, una vez tapado el agujero casi no se nota, las excavadoras tardarán meses en llegar allí, para entonces el cuerpo del tipo estará seco, esperan un buen rato, regresan al coche, el que conducía ahora no conduce, le toca al que iba detrás, se van turnando como en una rueda. 

Hay agua, hay la misma carretera, aún está el cielo negro, azul y sin luna, nunca había visto flamencos volando, insiste el que ahora va de copiloto, son bellísimos, dice, tardarán nueve horas en salir de España por donde entraron, el coche circula con prudencia, tampoco a la vuelta quieren llamar la atención, a la derecha empiezan a intuirse tonalidades malvas, el que ahora va detrás enciende otro cigarro.  

Smith dice (parte II)

ACTO II Smith ha dejado estrías, lascas, arañazos en una de las piezas de ajedrez de la reina negra del club de juegos al que acudo: s...