INICIO
DE SESIÓN EN MODO PRIVADO:
NIVEL
COGNITIVO: CUATRO
INICIANDO...
Jonás
said: Ciudad Occidente sobrevive gracias a la colaboración de todos
sus activos. Todos. Ya sé que lo sabe, Sr. Churchill... Ésa es la
mejor parte de todo esto. Sí, me estoy haciendo de rogar...
Atienda.
La
respuesta principal se encuentra en su muñeca. Sí. Las pulseras
cognitivas no le hacen ningún bien, Sr Churchill. Le aturden casi
todo el día y le dan lo que requiere [lo que requiere el Sistema,
Winston, no usted] al final del día.
Pero la
respuesta primera está en que la cúpula ya no es itinerante. La
creación de una atmósfera delimitada durante las 24 horas en toda
la ciudad, trajo consigo la posibilidad de incluir una cantidad
considerable de nano-Lectores Stephenson bajo su absoluto control.
Sí, el modelo espía definitivo de tamaño microscópico... Son
respirables por el organismo humano y compatibles con él. La
nano-vigilancia es absoluta... Usted no es más que un humano; no lo
olvide.
FIN
DEL MENSAJE INTRANET, SR. CHURCHILL. NO OLVIDE MANTENER SEGURA SU RED
PRIVADA.
LA
CIUDAD NO SE HACE RESPONSABLE DE LA INFORMACIÓN CONTENIDA EN LOS
DISCOS DE ALMACÉN PERSONALES. LA CIUDAD ES BENIFICIARIA DEL
PRINCIPIO DE IRRESPONSABILIDAD DE USUARIO. NO OLVIDE LIMPIAR SU
BANDEJA DE MENSAJES.
¿DESEA
AHORA COMPRAR UN PASAJE PARA EL TREN DE EMERGENCIA INC.?
Y/N
PULSE
LA TECLA CORRESPONDIENTE EN SU QWERTY DE NAVEGACIÓN
Detectando
modelo consola de navegación:
Detectado...
Punk-o-rama [O.00] FIN DE LA SESIÓN DEL USUARIO
Comprar,
comprar, comprar. Comprar era lo mejor de ser activado.
Lo
peor eran los horarios inhumanos, la jornada intensiva de primer año:
desde las 6:00 horas hasta las 18:00 horas, entre tiempo prestado y
tiempo meritorio. El yogur sin sabor, el traje gris y la piel porosa
y granulenta bajo los fluorescentes de bajo consumo, el calor de las
calderas durante el falso invierno, el traje gris y el sombrero de
fieltro picajoso... Y tener que estar en tensión desde que salía de
la puerta de su casa, hasta que llegaba a su trabajo.
Respirar
era duro en todas partes. Nadie sabía muy bien por qué, pero todos
los niveles cognitivos UNO tenían una teoría al respecto.
Todos.
Pero
lo que más tensaba al Sr. Churchill era tener que caminar siempre
por el lado derecho de la acera, mantener la distancia con el
ciudadano de delante y el de detrás, respetar los pasos de peatones
con exactitud milimétrica y no pensar en nada que no fuera el
trabajo, trabajo, trabajo... para comprar, comprar, comprar. Comprar
ocio cognitivo.
ANUNCIO
INFORMATIVO EN INTRANET PÚBLICA...
...INICIANDO:
LAS
PULSERAS COGNITIVAS SON DISPOSITIVOS ADHERENTES QUE LE AYUDAN A
AYUDARNOS A TODOS. SIENTA EL BRIO DEL OCCIDENTAL_PATROL niv. 1.
AGUANTE LAS LARGAS JORNADAS DE PRIMER AÑO GRACIAS A SU EFECTO
ESTIMULANTE Y OPTIMIZADOR DEL ENFOQUE LABORAL. CASI INDISPENSABLE
PARA FACILITAR EL ASCENSO AL NIVEL DOS.
Su
adhesión no garantiza al ciudadano el ascenso al nivel dos. El
ciudadano debe esforzarse para alcanzar sus propias metas. DESDE
Ciudad Occidente TAN SÓLO QUEREMOS AYUDARLE A QUE CONSIGA SUS
PROPIAS METAS.
FIN
DEL ANUNCIO. GRACIAS POR SU ATENCIÓN VOLUNTARIA. SU VOLUNTAD ES EL
RECURSO MÁS PRECIADO DE CIUDAD OCCIDENTE. GRACIAS POR SU ESFUERZO,
CIUDADANO. FIN DEL ANEXO PUBLICITARIO.
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DE SESIÓN EN MODO PRIVADO:
NIVEL
COGNITIVO: CUATRO
INICIANDO...
Jonás
said: Lo peor de esas pulseras no son su precio. Sino que reactivan
ciertas cualidades. Cómo decirlo, Winston... ciertas cualidades
químicas humanas que desgraciadamente han sido capadas por el
Sistema. Recuerde que usted lo respira, Winston, al Sistema..., lo
tiene incluido en su organismo. Recuerde las extrañas dificultades
respiratorias, recuerde qué es ser un humano...
Winston
se deja caer sobre el respaldo de su silla de habitáculo y la madera
cruje. La pantalla de su terminal [cedido por OCC.net], sigue
parpadeando a 12.7 segmentos. Las tipos blancas sobre fondo negro,
sin interfaz gráfico alguno, salpican el habitáculo de Winston.
Mientras la duda aparece, pulsa [memoria gestual inducida] la cuarta
pulsera de ocio cognitivo, en verde pastel, y el calor lo inunda como
aquella tarde que corrió hasta más allá de los límites de Ciudad
Occidente... Humano, se piensa a sí mismo Winston, un niño sudando
bajo el sol, perdido, abrazado por la gente que salió al encuentro
del pequeño y que le leyeron libros blandos sobre las trampas de la
vieja ciencia.
Somnolencia.
Es hora de dormir. Pero Winston quiere saber. Eso y no otra cosa lo
hará ser engullido, lo... ¡La pantalla!, se dice.
Jonás
said: No, Winston. Eso fue cuando usted era un ser humano, no una
célula del macro-organismo... un sub-individuo. Un esclavo que firma
para serlo, Winston. Eso es usted. La parte de un todo que lo
contiene y que no puede ver. Porque eso es todo lo que usted sabe que
es...
Winston_Churchill
said: ¡¿Y qué coño hacemos hablando por este canal?!
Jonás
said: Ha pulsado su pulsera de nivel cognitivo uno, ¿no es cierto?
Es la adrenalina, por eso está enfadado y se siente inseguro. A
usted nada de esto le preocupa. Está a punto de pagar un pasaje en
el Tren de Emergencia [Inc.], ¿no es cierto? La única forma de
salir de Ciudad Occidente, ¿verdad? A usted ya no le importa una
Ciudad que no le llena de aire los pulmones... Pero debe saber que el
Tren de Emergencia es una trampa.
Winston_Churchill
said: No, no... Ese tren es la única forma de salir para los
descontentos... para la gente como yo... Es, es lo único que pude
encontrar en TODA la red.
Jonás
said: En su red, dirá. Sus canales de información. Lo que ellos
emiten y que usted recibe. Como las hormonas que estimulan las
pulseras de ocio cognitivo. Esas pulseras son la única manera de
sentir cosas, ¿verdad? Por eso trabajó tanto, por el ocio
cognitivo, ¿no? Comprar, comprar, comprar... ¿cierto? Hay más
canales de información, más soportes, ¿no sabe de lo que le hablo?
Se encontró con ellos de niño y ellos le leyeron sus libros
pre-datables de vieja ciencia. Aquella pieza arqueológica era lo
único que tenían.
Winston_Churchill
said: ¿Arqueo... qué?
Jonás
said: Oh, olvidaba sus problemas. El libro enterrado y blando que le
leyeron..., ¿mejor?... para que dejara de llorar porque estaba fuera
de los límites, perdido, bajo el sol cancerígeno de Atolladero...
Describía un mundo absurdo, casi como el de ahora, y gente que
intentaba huir de él y que fracasaba con estrépito.
Winston_Churchill
said: Sí, así fue. Me contaron la historia de la habitación 101...
Pero eso son supersticiones de salvajes, vieja ciencia... Como...
¿cómo era aquello?..., como una religión, como eso de la religión.
Jonás
said: ¿Usted cree? Porque yo me sé otra... Sé qué hay al otro
lado de la línea de tren que piensa coger y sé que no es una
extensión de tierra cultivable. ¿Sabe qué es un cultivo
hidropónico? No, ¿verdad? Pues así se produce el alimento para
Ciudad Occidente. No hay granjas ni nada que se le parezca, no hay un
paraíso rural para inadaptados, no hay un trabajo duro bajo el sol;
ni plantas ni tierra fresca. Tiene que saber lo que es, cómo se
siente y cómo le han dicho que tiene que sentirse... ¿Me explico?.
Si quiere seguir hablando, debe sacarse TODAS las pulseras de ocio
cognitivo. Si no lo hace antes de coger el tren la sal podría
cegarlo señor Churchill.
Winston_Churchill
said: Claro, tampoco pasa nada por quitárselas.
O
puede que sí. Winston se retira una a una las pulseras de silicona;
una leve presión sobre el «clap» de abertura y ¡clap! se
descuelgan y pierden su color. Una a una. Entonces las deja sobre el
escritorio junto al terminal y no ocurre nada.
Nada,
salvo que todo en su interior se remueve de maneras irreverentes con
la costumbre de no sentir y lo siente todo, todo lo contenido y toda
la experiencia humana bloqueada, todas las frustraciones
reconducidas, toda la rabia contenida y todo el dolor y el miedo y la
risa y eso; eso que la antigua ciencia llamaba «amor». Todo se
revuelve y le mastica el estómago, el hígado y alguna que otra
víscera de la que Winston ni siquiera tenía noticia; y todas están
en su cerebro.
—Ah-ah-ah
—no lo grita, lo tartamudea— qué es esto...
Y
llora como cuando era niño y esos resortes aún no se reconducían.
Llora y aprieta las mandíbulas; se tensan hasta que un ácido
comienza a deshacer los tendones... «¿Qué pasa?», se dice.
«¿Por... qué me duele tanto? ¿Por qué me da igual? ¡¿Cómo se
llama esto?!»
El
movimiento de las piernas de Winston, que van hacia delante y hacia
atrás, más a la izquierda, o se tensan o quedan flácidas o se
rompen en un dolor intenso, no ayuda al cerebro recién despierto del
joven W.C. que llora sobre el terminal. Las lágrimas quedan
extrañadas y solitarias sobre el teclado blanco de polímeros de
última remesa reciclada. Marca Punk-o-rama [O.00]... cristalinas
pero abandonadas; el joven W.C. alcanza a teclear.
Winston_Churchill
said: Por!?
Solloza
con la cabeza descolgada, llora y ríe en el mismo instante que se
siente ¿ridículo?. Siente que se comporta como un niño pequeño,
de preescolar, como un sádico animal a punto de morder... el
terminal no sale volando por la ventana porque todo es sustituido por
miedo; un miedo atroz a ser descubierto por los blindados que lo
descuartizarían con sus armas de munición ultra rápida; los mismos
que estaban reventando las puertas de su departamento y disparando
ya. ¿Ya? y W.C. llora y se ríe al mismo tiempo que sabe, en un
momento preclaro, que sería lo mejor que le podría pasar [no es
sólo el dolor; es mucho peor]: es todo. Son todas las sensaciones a
la vez y ninguna llega a ser creíble, le empujan al llanto
carcajeado. Bajan por su garganta y las suda entre los dientes
apretados, a través de poros obstruidos por amor, rabia, dolor, odio
y vergüenza... TODO.
Jonas
said: Vuelva a colocarlas en su muñeca pero no presione un clap
completo. Deje de usarlas y coja ese tren... hasta entonces... era
necesario W.C., lo siento. A mí también me dolió, obvio.
Esa
noche W.C. no duerme. Se balancea y se acuna en posición fetal. Se
saca punta al cabello de retorcerlo con los dedos; usa el índice
para hacer girar el mechón alrededor de sí mismo y usando la yema
del pulgar como modelador auxiliar. Cuando amanece parece una rata de
vertedero. Un erizo del Bajo Atolladero, Cuadrante Sur.
La
ducha no se lleva nada por el desagüe; lo deja con más sed. El zumo
le hace sentir seco. La comida le da sueño y el café del desayuno
le hiela la piel.
Es
raro; lo sabe y se siente extraño dentro de tanta piel.
Y
debe ir a trabajar un día más. Un día más antes de coger el tren
hacia los campos. Elige la chaqueta gris, sobre la camisa del mismo
color y unos pantalones negros; se calza los zapatos de oficina y se
pone sombrero de fieltro: gris con una franja marrón. Coge la
cartera y sale hipnotizado por su nombre: «Doble uve», murmura, y
cierra la puerta con la llave. Apenas sí es capaz de recordar con
claridad que su nombre de ciudadano activado es: Winston Churchill y
que su nombre de futuro deportado es W.C.