Mi nombre es Wardolly nº W.C., Señor. Y he venido en el Tren de Emergencias [Inc.] voluntariamente, Señor. He venido al cultivo hidropónico y a la búsqueda de agua con varillas por la buena gente de Ciudad Occidental, Señor. Mi nombre Wardolly nº W.C., Señor.
FINAL DE WINSTON CHURCHILL O W.C. Y COMIENZO DE WARDOLLY Nº W.C.
"mi nombre es wardolly, no recuerdo el número cuando los tengo en frente con los aguijones eléctricos [es lo primero que aprendes a decir en este mundo: aguijón eléctrico], no recuerdo mi número, señor es lo segundo. Un trozo de grafito y algo de papel, para qué uses el papel depende de ti yo escribo otros no [no sé cómo lo hacen los de los aguijones] pero es el único papel que hay al final te tienes que limpiar el culo con él mi número es el W.C., me llaman wardolly hay una letra china en la pared ese es el único mapa que tengo del mundo que habito ahora un ideograma de una lengua que ignoro por completo war dolly wardolly, señor".
Los presos como Wardolly nº W.C. son un amasijo de carne útil, no por la carne sino por cómo vibra. W.C. e s un esclavo buscador de agua con varillas. Los guardias tienen orden de no romperle nunca un dedo, nada de amputaciones de pulgares para este clon de esclavo-esclavizado, ningún pisotón preventivo: se permiten la inmovilización y el dolor de anticipación. Nada más en las manos del esclavo zahorí.
Las Dollys esclavas-zahoríes no buscaban agua, limpiaban el terrero de minas. Minas de la guerra y de las guerras, de cualquier guerra del pasado o del presente. Las Dollys funcionan por la teoría del caos, alguna pisarán. Los cuerpos de los esclavos saltan por los aires como vegetales troceados, la carne abrasada no sangra; y mina desactivada.
***
Wardolly nº W.C. sobrevive a tres misiones semanales. No lo sabe pero es una pequeña leyenda entre los carceleros. Juega a zahoríes y nunca ha pisado minas. Wardolly está descontento, o eso expresa en la medida de sus posibilidades, por el hecho de no encontrar agua. Nivel de CONDICIONAMIENTO P.L.V.: óptimo.
FIN DEL INFORME.
Los carceleros, en ocasiones, se sienten pastores y amos de estos zombies. Y ya se sabe que un pastor y amo hace lo que quiere con su ganado. Los abusos no tardan en llegar. Se rompe el último cable de seguridad de Wardolly nº W.C. cuando ni siquiera puede expresarlo en el papel con el que se va a terminar por limpiar el culo. Es un asco apelotonado en el fondo y en la superficie, es una náusea que quiere expulsar el alma fuera del cuerpo, pero es incapaz: arcadas y más arcadas antes de dormir si el llanto lo permite. Cuando el llanto llega Wardolly nº W.C. ya no recuerda muy bien el porqué de la pena: esos rastrojos aplastados y rotos que han dejado el asco y la náusea al pasar. Cuando el sueño llega, Wardolly nº W.C. ni siquiera se recuerda. Sueños liberadores inducidos por la droga de la cena. Sueños en los que salta del tejado y rompe a volar de manera impecable. Sueños de ser uno más en una realidad no demasiado cruel. Sueños que ordenan de lo que ya no queda: recuerdos fundamentales.
Las varillas deben cruzarse, la equis que forman marcan el lugar, Dollys. Les cuentan todas las mañanas la misma mentira para que salgan confiados a buscar agua para la buena gente de Ciudad Occidental; y mina desactivada.
Es la primera vez que hago este camino, se dice, la primera. Es el momento de fijarme en las varillas de zahorí; en si se cruzan o no. Mis pies siguen firmes, mis piernas lo suficiente. Tengo que encontrar agua. Lo merecen. Me han elegido para este trabajo porque soy especialmente sensible a las corrientes subterráneas. Yo y mis varillas. Mis varillas y yo. Respiro mal, pero puedo hacerlo. El aire es mantecoso y agrio. Camina pero fíjate en las varillas, soy especial. Esta ropa es cómoda aunque no quita el sol. El sol me quema la piel: puedo notarlo como un millar de alfileres clavándose en la piel. Soy especial. Hoy no sopla viento, pero se escuchan las explosiones de los heiseres y que no me distraigan de las varillas. Ni eso ni los trozos de vegetales carbonizados que a veces caen de arriba o vienen desde un lado. ¿Dónde está el agua que necesitan esas buenas gentes? Sigo caminando y es la primera vez que hago este camino. La primera vez que el sol me ensarta con millones de micro-heridas en la piel. No. Soy especialmente sensible a las corrientes de agua subterráneas. Por eso me han elegido para ser el Zahorí del Campo Beneficiario Occidental. El CBO es la última esperanza para la gente como yo. ¿Cómo soy?: acabo de llegar y tengo la mente no-nublada pero sí ¿La mente? ¿Qué es? No te distraigas de las varillas. Clic-clac: ¡BOOOOOOOM!
No todo el mundo sobrevive a una mina anti-carros, Winston. Tienes mucha suerte. Soy Jonás S. y no, no me conoces. Que descanses, esto son 50 mg.
Órdenes son órdenes.
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