abril 19, 2026

Santos y vacunas

CAPÍTULO 0: MUERTE EN EL DESIERTO Año 1997.

"¿Cómo hemos llegado a esto, Santo?", dice Jonás "Vacuna", el Santo se limita a sonreír y a teclear un poema de carretera en su máquina de escribir...

Apunta como puede y el policía marroquí dispara su arma reglamentaria al coche de los fugitivos (es un hombre sin nombre, sin rostro en medio de la noche del desierto): los fogonazos revelan sus rasgos bereberes. El Sargento Rachid vuelve a disparar a los fugitivos, lo que parecía un descapotable, las nubes se han apartado de la luna, no es más que otro desvencijado BMW, pero sin carrocería superior que está recibiendo impactos de la 9mm del Sargento ojos claros.

Una bala acierta en la rueda trasera izquierda del BMW y el coche derrapa levantando arena, haciéndose un hueco, y espantando toda la vida oculta bajo la arena, el coche se detiene.



FIN

 

 

 

CAPÍTULO 1: EL SANTO CON LA MÁQUINA DE ESCRIBIR

 

    El Santo Menw-Po se pasea por los distritos comerciales de Bangkok con una máquina de escribir fijada al torso a través de arneses. La porta como si fuese un acordeón. En la mano izquierda siempre lleva una campana nepalí de bronce; la heredó de un monje budista que llamaba al rezo con ella. La sacude arriba y abajo, delante de los turistas y soldados, y les acerca una taza de hojalata. A veces caen monedas o algún billete violáceo...

Como cada mañana, su rutina matutina lleva al Santo a pasear entre la multitud. Esquiva a los ejecutivos y los bici-taxis, se interna en el bullicio humeante de puestos de comida callejeros. Va sacudiendo la campana de bronce frente a sus ojos y acercando la taza al estómago de cada hombre que se cruza... se acerca a unas mesas de bar y se detiene frente a un turista occidental, lo acosa con tañidos mientras mira en otra dirección (el tipo es barrigudo, pálido, ésa clase de varón de mediana edad que viaja solo desde occidente).

Menw-Po no siempre fue Santo, pero cuando terminó de leer aquel artículo en una vieja revista americana, decidió salvar el alma de Joe Gould completando su labor. E ingenuamente se dispuso a escribir una "Historia Oral Americana", aunque fuera desde Bangkok.

Santos y vacunas

CAPÍTULO 0: MUERTE EN EL DESIERTO Año 1997. "¿Cómo hemos llegado a esto, Santo?", dice Jonás "Vacuna", el Santo se limit...