enero 11, 2025

Paroniquio

El viejo Perrault se frota las manos para calentarlas. Sabañones colorados del tamaño de un morcón le están amargando el invierno. Hace demasiado frío en el aviario subterráneo. Su partenaire, la lora Alejandra, yace hecha un boliche, por entero plumas y lamentos, como un samara entregado a las privaciones. Perrault trata siempre de moderarse, pero la pajarraca no suelta la imaginación si no hay tormento de un día para otro, así que se estruja los sesos para encontrar suplicios que desanuden la creatividad, como aquel mentor que, por su bien, pone deberes extra a un discípulo aventajado. Han escrito Riquete el del Copete y se nota desde el título que el ave venía ya muy tocada de lo de ayer. Qué despropósito. Escribe: para moderar el contento de la madre, el hada declaró que la princesita no tendría ningún ingenio y sería tan estúpida como bella. Escribe: La belleza es una ventaja tan grande que debería bastar por sí sola. Escribe: tráeme esa marmita. Escribe: su hermana menor no se alegró, porque no tenía otra ventaja que la inteligencia y a su lado ahora parecía una mona rosada. Esa otra hermana, la fea/lista, para qué sirve en la narración?, para qué consumir tal recurso, una fémina copia de Riquete, sin un príncipe guapo pero imbécil que la complemente?, de qué modo esperaba escapar la otra hermana, la mayor, a su compromiso?, si se supone que ya era lista, por qué no lo parece? y no os da mucha tirria el propio Riquete, tan pagado y seguro de sí mismo? Una obra imperfecta, que Alejandra va a tener que mejorar. Los pajaritos cantan, las nubes se levantan. Creo no haber explicado aún que Perrault le arrancó las uñas. A eso me refería con lo de ayer. Las dos patas. Con unos alicates. Doy fe de narrador fidedigno que la lora quedó absolutamente exhausta. Más que vencida, fue aniquilada. Y atentos que aún hay más. Esta noche, dispuesto a mejorar el Riquete mañana sin falta, va el muy hijo de puta y le calza al bicho unos brodequins de hierro chiquititos, obra de relojeros, muy cuidados de factura, con un tornillo mariposa para ajustarlos como es debido y un candadito de los de diario adolescente, instrumento en su conjunto que amenaza con dejar al animal parlante con los dedos y el tarso convertidos en muñones. Luego abre la puerta secreta, con el legajo de apuntes a reestructurar bajo el brazo, y alcanza a zancadas la superficie. Mañana se te dará mejor, yaca estúpida. La taberna espera al gran Charles Perrault, ahíta de cerveza. Alejandra se acerca de inmediato arrastrándose como puede hasta el bebedero. Le duelen tanto las garras dentro de aquellas botas infernales que está segura de quedarse sin patas. Bebe el agua sucia y al menos la garganta deja de mortificarla. Si los loros hubieran creado un dios propio tendría el aspecto, tal vez, de un grifo majestuoso, un Buda emplumado provisto de pico y membranas nictantes, y sería cosa de rezarle con esperanza, no se fuese a enfadar. Pero como los pájaros son impíos, en su mayoría de especies, va a tener que consolarse de algún otro modo a sí misma. Somos nosotros los simios quienes otorgamos alegorías místicas a las aves, la paloma del Espíritu Santo, el loro de Flaubert, el ave fénix, la doncella cisne y no pienso hacer otra lista como en el capítulo anterior. Patas de yaco con zapatitos tres números más pequeños que te dejan las extremidades como un moco de ogro. Esa es la imagen. Mocos de ogro sin circulación sanguínea. Atrofia. Dolor intenso y continuo. Empeoramiento de las lesiones periungulares. Mil veces se ha propuesto Alejandra narrar historias geniales nada más ver llegar al hombre al subterráneo, para evitar las torturas, pero no hay manera: sin dolor no hay literatura y Papá Perrault lo sabe y va al grano, ejecutando lo que ha bautizado con pompa Operaciones de Tormento Constante. Nada de dolores agudos al momento, no, eso no funciona, invalida la inspiración. Son bastante más efectivos los suplicios menores, aunque de largo recorrido. Así nacieron Pulgarcito, El gato con botas y La Bella durmiente, con un día de sed, un cilicio también chiquitito allí donde la fíbula y el tibiotarso se unen al fémur y una zorra suelta toda la noche en el aviario, respectivamente. Así, bajo castigos de dolor lento, se escribieron Grisélidis, Barba Azul y Los deseos ridículos. La lora alimenta su purgatorio con historias nuevas, impelida por el suplicio perenne, durante las 24-48 horas que tarda el simio en volver, y cuando llega solo tiene que recitar aquello que largo y tendido estuvo estructurando, con la esperanza, otra vez, de que acaben sus tribulaciones físicas y el secuestrador la libere. El corte de uñas, por desgracia, fue demasiado. No pudo pensar las horas siguientes más que en morirse, en cómo morirse allí dentro, provocar a Perrault con el silencio para que la estampase contra las baldosas, estamparse ella misma contra los barrotes. Así ha nacido la trama de Riquete, como un extenuante despropósito. Qué coño voy a crear nada a poco literario, llora Alejandra, con las garras arrancadas. Cómo bajo estos grillos de Satanás estrujándome las llagas habrá cuento para mañana. Siempre me acuerdo de Barnett Newman cuando escribo sobre ornitología, pero igual no es ahora un buen momento para analizar lo aviar de su obra. El animalillo gris come unas pipas sin sal de un comedero asqueroso. Ha perdido su astriflamante cola roja pluma por pluma. Mustia, triste y dolorida, es solo un despojo alado con muy pocas ganas de contar nada. Nos da tanta lástima que no sabemos si intervenir, como documentalistas de la BBC que salvan contra natura pingüinos en la Antártida y cachorros de león en el Serengeti. O como Bruce Willis en Lucky Number Slevin, padre adoptivo del año. O Siddhartha renunciando al ascetismo, la cuerda demasiado tensa se romperá. El pingüino, el padre y la cuerda. Qué cuerda? La cuerda que se tensa demasiado y revienta, grazna Alejandra con un hilillo de graznido. Nos estás pidiendo socorro? Quieta ahí, pequeña Buda. Quieres modificar el guion y eso a Bertolucci igual no le hace ni pizca de gracia.  

No hay comentarios:

CIRCUS

  Chicos blancos haciendo vudú en el club de fumadores. Gente encarnada. Contactos gay. Hostales con dos camas por defecto. Hago planes par...