octubre 15, 2026

lo que traemos detrás

 

La ira nos acompaña. Suenan campanas de catedrales ardiendo. La ira del fuego nos ilumina, fogatas improvisadas en parques cuando no hay playas. Los hijos de Ayuso se la preparan bien gorda, rituales secretos subvencionados como obras de arte callejero, exposición maldita que enferma a quien no lo sabe. La ira nos enseña. Nos muestra un camino de herramientas alzadas contra la policía, somos más, siempre fue así. La ira nos reconforta en la sala ASTRALES mientras danzamos lo que queda de sesión. Cacareamos para señalar objetivos, capullo (no estamos celebrando ahora). Cacareamos y estrellamos puños y palmas, los contrarios, lo cóncavo y lo convexo trabajando con un mismo fin. La ira de la serpiente y el alzamiento de la espada. Vienen tiempos serios, pero luego: el amor.

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Metástasis con centro en crujiente cereal, cáncer de boca, bocetos en colores ocres colgados y por el suelo, los restos de una pelea de bar...