junio 26, 2026

Buenos días, tristeza

esa novela francesa me ¿destruyó? o me recordó que lo que queda, al final, ni se acerca a lo pretendido. buscamos un refugio fuera de tiempo, calmo, equilibrio perfecto de lo inerte y áspero. rezad. tener ganas de escribir con lo dedos manchados de ceniza. impresión cancerosa en ese hueco del cielo de la boca. tuve un compa de charleta: literatura, alucinógenos, jazz y enfermedad mental; esas gotas de haloperidol que perlan un qwerty cariado. faltan las teclas del bloqueo del teclado numérico. braman los ríos podridos de advertencias. no son plagas sino consecuencias.

ella finge que me amamanta para que pueda eyacular fuerte entre sus piernas y en su estómago. ella sonríe como si ya lo supiera y siempre, siempre, siempre ocurriese lo mismo. no hay diferencia entre anatema y enfermedad: no nos quedan claves por descubrir. 

él se pierde entre palabras, sabe que de allí puede salir a pulso. el evento amor como un accidente de tráfico: hierros retorcidos parecen abrazar al conductor siniestrado, pulmón izquierdo desgarrado; parece una bolsa plástica debajo de un torrente primaveral. caen chuzos y el pulmón vacío y aplastado. ¿vas a salir de ahí a pulso? 

junio 16, 2026

Introducción (ahora chúpame el contexto)

                                                  Por CatBallou 

Sí, soy un cúmulo de despropósitos. Una niña malparida a golpe de berrinche. A ratos intratable, a ratos succionable. Insoportable por mi mal genio, irresistible por mi coño triste. Una zorra que se aburre fácil y se moja con lo inconveniente. Lo que mi madre llama “una decepción con tetas”.

Nunca doy la razón. Y si la tienes, me la meto por el culo hasta reventarla. He venido a provocar errores, a escupir en tu ombligo, a abrir la boca para hacerte pensar que voy a besarte... y arrancarte la lengua.

¿Estudio? Por supuesto. He estudiado tanto que soy doctora en egolatría, catedrática de trampas, y tengo un máster en comérsela a las mentiras. Mis años de lectura me sirven para disimular mi ignorancia con palabras de tres sílabas que acaban en clítoris.

¿A qué me dedico? A chupar miradas. A destrozar espejos. A meterme dedos con guantes de látex y a decir la verdad por el esfínter. Tengo una especialización en lapidación láser. No me depilan, me exterminan.

Las únicas cosas que no me aburren son mi teta derecha y la posibilidad constante de arder. Lo demás, me lo follo mentalmente hasta dejarlo seco. Soy tan buena mintiendo que me corrí en la cara de la verdad y ni se enteró. Y sí, tengo una lengua peligrosa. Una lengua que se arrastra por tu espina dorsal mientras te susurra en latín vulgar: “o te dejas follar el alma, o te la escupo”.

Esto es solo la introducción. Si quieres seguir leyendo, lloramos juntas. Vomitémonos.

AHORA ES EL TURNO DE TU LENGUA.

Y ni una palabra.

Quid pro quo, Clarice Lispector.



uno de tantos nombres de Dios, N.

El hombre quiere volver a ser un amante, intenta eludir todas las consecuencias de sus actos y lo único que anhela es un agradable pícnic ju...