julio 26, 2026

uno de tantos nombres de Dios, N.


El hombre quiere volver a ser un amante, intenta eludir todas las consecuencias de sus actos y lo único que anhela es un agradable pícnic junto a ella con un hongo nuclear de fondo al atardecer. Propone que el resto del libro sean anotaciones sobre lo cotidiano en forma bitácora de la vida gris. Sabe que ni el loco ni el mago estarán de acuerdo. Sabe que su propuesta de aferrarse a lo común de la existencia en colmenas de hormigón está cayendo desmembrada por un acantilado desde el mismo momento de su formulación. El hombre sabe que debe abandonar su casa en el norte porque lleva al loco en la cabeza y al mago en los ojos. El hombre sabe que nunca tendrá una vida de hombre, una familia propia, una casa en el mundo, un montón de apuestas de futuro en forma de facturas ni ninguna placa con su nombre en el mundo de los hombres.


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